31 dic. 2010

La espiral de la cigüeña

No escribo para mirar atrás en el suspiro impar del último segundo. No escribo para recordar lo que no puede volver a ser olvidado, hoy escribo, por las alas que me crecen, por los retos que me invento, por las huellas sobre el hielo, escribo por los ojos implacables como la rabia del mar.

Hoy me olvido de los sueños de colores, de las noches sin horario, de las cuentas sin saldar. Hoy le vendo mi pasión a mis pasiones, mi amor a tus amores, toda mi fuerza a mis ganas de volar. Hoy le guiño un ojo a la tinta desteñida, a lo que nunca cambia porque nunca tiene que cambiar, a los viajes encantados, a los gritos de los acantilados, a las carcajadas que nunca se vuelven estatuas de sal.

Hoy mi letra para los recuerdos olvidados de mi viejita, para el amor enamorado, hoy mi pulso para nunca aprender como se aprende a ganar.

Porque no escribo por los incendios en las estaciones, por los calores sofocados, por todo lo pasado que no volvería nunca a pasar. Hoy no es momento de conclusiones, ni respuestas, ni peticiones. Hoy todo es salto, suspiro, la fuerza del sueño y echarse a volar...

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