31 dic. 2010

La espiral de la cigüeña

No escribo para mirar atrás en el suspiro impar del último segundo. No escribo para recordar lo que no puede volver a ser olvidado, hoy escribo, por las alas que me crecen, por los retos que me invento, por las huellas sobre el hielo, escribo por los ojos implacables como la rabia del mar.

Hoy me olvido de los sueños de colores, de las noches sin horario, de las cuentas sin saldar. Hoy le vendo mi pasión a mis pasiones, mi amor a tus amores, toda mi fuerza a mis ganas de volar. Hoy le guiño un ojo a la tinta desteñida, a lo que nunca cambia porque nunca tiene que cambiar, a los viajes encantados, a los gritos de los acantilados, a las carcajadas que nunca se vuelven estatuas de sal.

Hoy mi letra para los recuerdos olvidados de mi viejita, para el amor enamorado, hoy mi pulso para nunca aprender como se aprende a ganar.

Porque no escribo por los incendios en las estaciones, por los calores sofocados, por todo lo pasado que no volvería nunca a pasar. Hoy no es momento de conclusiones, ni respuestas, ni peticiones. Hoy todo es salto, suspiro, la fuerza del sueño y echarse a volar...

20 dic. 2010

Dos osos polares

Siempre voy a tenerte que agradecer las palabras con las que cubrías la oscuridad de mi cuarto cada madrugada perdida en los meses congelados. La mano sobre la mano, los labios sobre los labios. Te debo la carcajada que me arrancaste en el paréntesis de lo inesperado con una mirada que no dejaba de brillar, mientras hablabas con preguntas, siempre que tenías ganas de hablar sin pensar en lo que habías preguntado.

Y siempre serás el tiempo continuo, la protección, el final y el principio de todo aquello nunca llega a considerarse acabado. Serás la fotografía de mis días, el color de los recuerdos y la rabia con la que la piel desgarra la piel.

Lento, en un enfoque lento y pausado, sin saber cómo te habrás convertido en el sueño infinito de un par de pupilas asustadas, en el aliento indispensable, en el sabor salado de aquellas lágrimas que sin llegar, un días recordarás que me provocabas.

Al final de camino tus huellas y las mías sobre el hielo quebradizo de la añoranza. Juntos, como si nunca hubiésemos sido dos desconocidos sobre esta superficie aterciopelada. Juntos en el final del abrazo, en el principio del beso, en la caricia de las pestañas. Juntos, como si no hubieses existido nunca fuera del sueño más profundo de mi alma.


(18-12-2010, "en el sueño más profundo, de lo más profundo de mi alma")

10 dic. 2010

El desvelo de Clotaldo

Tengo una duda que duda de todo, que no sabe si lo que veo es lo que toco, si lo que toco es lo que tengo, si tengo lo que merezco y si merezco todo aquello que veo sin dudar cuando dudo de lo que veo. Dudo de los labios que no fueron labios si se acaban donde empiezan y siempre empiezan donde acaban los besos. Y dudo de los ojos que sin mirar se miran, que consumen paladas del tiempo sin ninguna otra intención que no buscarle explicación al hecho de mirarse sólo por mirarse en el silencio.

Dudo de esta improvisada improvisación que no deja de salir al paso con estos retazos de tinta líquida que convierte en pedazos la irracional tristeza de la mismísima razón. Dudo del cabello y su olor que se apaga con el viento, dudo de tus dedos afilados por calor de un frío helado que se hierve y se congela a su alrededor. Y dudo de la voz íntima de las más pura de las almas, de las palabras en verso, dudo de las despedidas clandestinas en las esquinas de la madrugada, dudo de las promesas prometidas, de las verdades ofendidas, dudo de las dudas descorazonadas.

Y dudo porque no sé si dudo. Dudo porque vivo cuando sueño, porque dudo si es la vida sueño y si dudo cuando los sueños se hacen sueños. Y dudo porque no sé cómo pude dudar del olor de tu cabello, de la tinta improvisada y del silencio de mis versos. Dudo por la duda congelada del calor helado de tus dedos, por las promesas insomnes en la noche, dudo por la duda extraviada en la frontera de tus besos.

Y en esta duda dudosa, estrello mis alas contra los sueños. Porque la página se acaba, porque no queda más aire en el tintero. Y en esta duda dudosa, no sé si vivo o duermo...porque es la vida, vida, porque es la duda, sueño.

9 dic. 2010

Bostezo

Hoy amanecí con los sueños ligeros, con el espíritu viajero de un verso que zozobra en la mancha blanca de la improvisación. Me desperté con el recuerdo más fiero, desvelado por el sudor de un minutero que sudaba gotas de prisa y de desesperación.

Hoy perdí el color de los tejados, el ritmo de los pedazos y el humo de la distinción. Olvidé lo que no fue recordado, recordé lo que nunca había olvidado, me perdí en el acorde equivocado de aquello que sin querer, siempre se convierte en una canción.

Y hoy fui la marchita sorpresa, la eterna promesa de viento y acción. Hoy contuve las mil lagrimas de la luz azul que guía tus noches. Acabé por prenderle fuego al propio juego de mi imaginación. Hoy me inventé y me consumí en un reproche, hoy fui y nunca más fui yo.

Tiempo pasado, latido futuro, presente de calles repletas de coches. Esta vida, esta lluvia, esta manía, este miedo, este consuelo, esta duda, estos besos, estas ganas, este frío...todo, hoy fui todo...Mientras la culpa perdona al perdón.

6 dic. 2010

Aceras mojadas

Si me dejaras volvería a escribir otra vez la misma canción. Aquella en la que me enfrento al blanco violento con puñetazos de tinta salada, con letras arrasadas por tus ojos, con todo lo que no te supe decir.

Si me dejaras volvería a seguir las huellas de este invierno hasta los días donde tu recuerdo se me deshacía entre los vapores de una estación, entre trenes arrojados a la rutina abrasadora, entre cigarros, copas y los besos que nunca fueron tuyos.

Si me dejaras volvería a usar el verbo volver cada 9 de noviembre, en cada segundo que no existe, en cada fracción de aliento que nos separa, en la noche en la que dejamos de ser, en la tarde en la que la lluvia borró tus palabras.

Si me dejaras volvería a ser el verso acostumbrado a volar entre las escaleras, aquel sueño de color que nunca se acaba, el frío de las escamas del nervio sobre tus dedos, el calor de las gotas de agua sobre mi piel mojada.

Si me dejaras volvería a desaparecer mil veces para otras mil veces volver a aparecer, en cada escalofrío del miedo, en el rincón de cada amanecer, en el silencio de esta madrugada.

Y si me dejaras, si me dejaras, te volvería a pedir que no te fueras aunque te marcharas, que, al menos, te dejaras una razón tirada con la que esconder la costumbre de tus palabras, la necesidad de tu voz, la fuerza de tu sonrisa, el latido de tu olor y el terror de no volver a ver nunca más tu mirada.

4 nov. 2010

Oscuridad

(Londres 23/04/2010 - 00:58 AM)

Los ángulos de esta habitación se hacen cada vez más irregulares, miro mis manos y no consigo ver entre la espesura de todo este silencio las marcas del tiempo. Mis palabras se han apagado y yacen sobre unas sábanas tóxicas de almidón.

Oscuridad cubrió todo lo que no merecía la pena ser visto y convirtió el mundo en una bola de escombros y sombras. Mientras tanto, la especulación se volvió ley gravitatoria en un espacio que no existe ni consume susurros arrancados al viento.

Sólo, sólo como siempre al final del día, sólo y suspendido contra el abismo en blanco de esta poesía. Sólo, mientras la oscuridad me consume.

Un verso más. Más tarde el mundo moriría.

2 nov. 2010

:)

Me estrellaría mil veces, mil y aunque ninguna fuera suficiente, contra la fatiga de tu sonrisa. Y subiría soñando que vuelo hasta el sol para pedirle días bonitos de noviembre que alegraran tus pasos. Y me inventaría el sonido de una canción para distraer tus momentos de soledad desolada.

Me pintaría colores en la cara y con juegos malabares entre palabras te haría sonreír un minuto más. Sí, sonríe, sonríe porque es lo más bonito que nos queda para seguir recordando que no podemos rendirnos a la primera. Sonríe porque tus dientes son incluso más bonitos después de veintidós primaveras. Sonríe porque me hace feliz que te rías de mi aunque no me veas. Sonríe porque me hace muy feliz, cada rato más feliz, sonríe incluso cuando no quieras.

Y con barro de los sueños que se me mojaron bajo la lluvia levantaría pirámides de piedra en medio de un desierto de arena, sólo para verte sonreír, sólo para saber que sólo por pensarlo merece la incluso la pena.

Y sin miedo le arrancaría los dientes al imposible delito de no querer hacerte reír por un segundo. Y aunque no fuera nunca más un impar sentido, y aunque fuera complicado conseguirlo, te haría reír, sólo por verte reír y pensar que te lo has merecido.


26 oct. 2010

Sentimiento que no siente

Viejita, cómo se te han ido escapando los días casi en un susurro de silencio, tan poco a poco viejita. Se te marchitaron los rezos, se murieron entre tus ojos y dejaron a tus dedos huérfanos de historias que acariciar. Viejita tú no te acuerdas pero...¡cómo acariciabas el viento con tus dedos!
Y se te murió la muerte, pasó de largo y no quiso llevarte ni tenerte, te dejó, te dejó viejita, sola y sin el aire del tiempo para respirar.
Después de toda una vida, trepando cada uno de los inviernos, ¿dónde están viejita los caballos que galopaban por tu melena? Se fueron, viejita se fueron corriendo detrás del polvo que dejó el rastro de tus miedos. Y no quedó nada más, sólo había labios donde un día ardieron besos, sólo quedaba huesos cubiertos por un manto de surcos erosionados, no quedó más que el silencio atronador del propio silencio.
Sola con tu cuerpo, sola cuando la noche cayó y te invitó a seguir latiendo bajo un sueño que sueña sin remedio. Sola, tan sola viejita que el dolor se durmió debajo de tus uñas y las lágrimas se secaron como se te secó el deseo.
Y se te escapó el llanto amargo y no fuiste nunca más tú, sino la sombra de una infancia sin juegos.
Y no fuiste nunca más tú, te marchaste viejita, te marchaste sin hacerlo, como un fantasma fatigado, como la voz que anhela su alma, te marchaste viejita, igual que un recuerdo que no tiene dueño.

(Dedicado a mi abuela Valentina. "Duerme tus recuerdos para despertar los míos...")

No te vuelve a amar

Estos labios no te sellan más noches,
este perro no se vuelve a pasear.
Este parking se quedó sin coches,
estos coches se quedaron sin aparcar.
Este hombre no te hace más reproches,
estos mudos ya no tienen de qué hablar.
Esta escena no crea más actores,
estas rimas no se vuelven a quemar.
Este ciego no te vende más cupones,
este amor de destiempo no te vuelve a amar.

(Septiembre de 04 - A J.S porque con el tiempo sólo empeoró su voz)

21 oct. 2010

Ícaro

Siempre has mirado hacia arriba, como si el cielo fuera el lienzo donde pintar el rastro de tus sueños. Más allá de la luz, más alto incluso de lo que puede perseguirte el miedo.

Lejos, siempre lejos, estrellando tus pensamientos contra un azul eterno, hasta rozar el sol con tu ambición inconsolable, hasta morir estrellado contra el océano guerrero.

Y todo empieza ahí, en el espacio suspendido donde se inventan los retos, mientras tu voz no deja de gritarte… “volar, es la única dirección, volar o morir en el intento”.

Con ¿ de interrogación

Es algo fijo, un enfoque perfecto entre los dedos de mis pupilas. Exacto, tan exacto como el latir del viento sobre el invierno.

Es algo extraño, desconocido como la rabia que choca contra el hielo. Extravagante como la pericia de la noche sobre el filo del deseo.

Es algo bello, como tus labios escondidos entre mis versos. Precioso como el último minuto que nunca tuvimos y que siempre nos deberemos.

Es algo eterno, como la lluvia y los recuerdos. Inagotable como la esperanza de los tontos sin tiempo para irse muriendo de miedo.

Es algo. ¡Qué sé yo qué es! Yo no soy el que tengo que entenderlo. Para eso están las canciones, los libros, los veranos y tus besos.

Dirección

Miro hacia atrás y no veo la distancia que separa el invierno acalorado de este frío veraniego. Me revuelvo, me revuelvo hasta perder el control de cada una de mis extremidades y en una metamorfosis entre segundos y recuerdos, mi mente se mezcla en un blanco roto y manchado por la tinta de mis versos.

Y mi cuerpo no es más mi cuerpo, mientras me fundo con el pulso de mi colchón, mientras mis pupilas se pierden en el desierto. Ahogado, sumergido en mi propio aliento. Retorcido en cada canción, indefenso en cada comienzo.

Pero no tengo miedo, porque todo eso ocurre atrás, donde no haz luz ni fuego. Delante estás tú, delante están mis sueños. Como nubes de gas azul, como peldaños hacia un salto sin miedo. Y delante están tus ojos, y delante está tu cuerpo, mientras mis labios buscan mil maneras de decir sin decirte mil veces...te quiero.

17 oct. 2010

Color

El lugar que habito se esconde en la geografía de una altura cromática.

Abajo están sus casas, casas entre pendientes, gatos y ventanas. Ventanas abiertas donde se acumulan los recuerdos de mi infancia acalorada. Casas con olor a demolición, con aroma a una perturbada poesía que besaba una piel tostada. Hogar de acordes, de palabras y tiempo muerto al calor del frío sentimiento de no poder hacer nada más, que nada.
Lejos, lejos de todo aquello quedan sus colinas, flaqueando mis sueños con cabellos de tierra rubia y polvorosa. Un camino que impide mi ascenso, que retrasa lo que tantas veces intenté cumplir y nunca lograba. Terreno que seca mi garganta y humedece mis pupilas que buscan aire gris, aire azul y helado, mezclado con la sal de mi sudor y la arena entre mis pestañas.

Arriba, al final del ascenso polvoriento está la atmósfera gris, esa atmósfera helada, con su océano violento, cada vez más cerca, con su azul eléctrico, al final de aquella carretera mojada. Carretera que camino, mientras los átomos de agua se pegan entre mis palabras. Serpiente oscura de silencio y al fondo, sus siluetas recortadas. Siluetas de una formación de deseos que arrasan mi camino con silencio en la mirada. Son ellas, todas y cada una, caminando deprisa, atravesando mi ilusión con impares puñales de venganza.

Y al final de todo, al final están las olas enredadas, el océano. Al final de todo siempre está el agua. Veo tus ojos, y beso tu espalda, mientras mis pies se hunden en la arena, mientras mi cuerpo no es nunca más nada. Y entonces vuelo, vuelo sobre las olas y el aire gris se clava en mi cara. Y entonces vuelo, y te toco, como algo que está más allá, como algo que no existe si no se le habla. En lo más alto del azul olvidado, en lo más profundo del sueño de mi alma. Entonces vuelo y ahí estás tú, en un mundo viejo, entre el temblor de mis sábanas...


Desde la ventana

He soñado con el océano azul, tan azul que su frío era tenebroso y encendía el color de la arena húmeda que se posaba al final de su falda. He soñado que volaba sobre sus olas de espuma tranquila, como si no existiera aire entre mi piel y su piel de agua. Volando sobre sobre ese espejo eterno hasta llegar a una carretera de asfalto oscuro donde mi caminar se chocaba con grupos de mujeres calladas que me atravesaban como filos de metal helado y silencioso. Y al final de esa carretera, al final, he soñado con otro camino de polvo seco y quemado que me empujaba terraplén por terraplén hasta el hogar desdibujado, hasta los recuerdos de una infancia canina golpeada por piedras y gatos.

Esta es la prueba de mi sueño, la parcela de mundo donde no quiero dejar de vivir, mi realidad, mi aliento. Una nueva página sobre la que dormir.

8 oct. 2010

Escalofrío

Vibraron, yo las vi. En el aire transparente de la mañana sentí las ondas del viento imperfecto, vibrando sobre tu cuerpo. Tan cerca de tu piel, casi tocando tus labios, pero vibraron constantes sin rozarte. Vibraron al compás de la guitarra, vibraron como puro sentimiento, haciéndote volar, hundiéndote en el azul del cielo.

Y tus ojos. Tus ojos también vieron los acordes brujos y aterciopelados de las canciones que dibujaban tu rostro empapado bajo la lluvia, tu pelo sobre mis párpados, tus dedos entre mis dedos. Sin colores para aliviarnos, juntos en un sueño en blanco y negro que se repite mecánicamente en forma de ondas sobre el invierno.

Vibraron y con ellas vibraron los recuerdos. Como naipes descolgados, como lágrimas sin consuelo vibraron las palabras con amor, los amores en silencio.

Vibraron, yo las vi, vibrando sobre tu cuerpo. Como si no pudieran tocarte, como si no les pesara el tiempo.

6 oct. 2010

Platón y el parque de los suspiros

Voy a pensar lo que digo, para decir sin pensar todo lo que pienso, pero que luego nunca te lo digo. Nunca te digo que si hoy fueras tú quien me mirases, mañana sería una promesa para toda la vida. Que si tú me miras vuelo, que si tú me miras tiro todos estos sueños al contenedor más cercano y me quedo con tus manos y tu pelo.

Y por eso voy a pensar lo que haría, para hacer sin pensar todo lo que quiero hacer contigo. Porque si tú me miras me rompo los dientes, me rapo hasta la frente y me entierro dentro de tu ombligo. Porque si tú me miras vendo mis palabras bonitas y las cambio por acordes de canciones que te hagan sonreír. Porque si me miras te compongo una canción, un cuento y hasta un poema bonito, de esos que empiezan con amor y terminan con silbidos.

Por todo y por todo eso, hoy voy a pensar lo que escribo, para decirte que hoy no he pensado en qué decirte si te encontraras un rato conmigo. Porque me has vuelto loco otra vez, porque quiero pasear por el parque contigo, para decirte sin pensar, todo lo que un día pensé y no te dije al oído.

On the road

Son golpes de luz. Uno, dos, tres...uno, dos, tres... Un ritmo eterno y desequilibrado sobre el sonido del espacio.

Son sabores del aire. Siempre juegan a retorcerse en el paladar de las pupilas escondidas tras el cristal de las ventanas.

Una canción. Otra. Una canción y después una carcajada. Es el temblor desgastado de los pensamientos esparcidos sobre la calzada.

Es el camino perdido, la montaña escondida bajo el agua. El frío y el sol perpetuo. Son las nubes solitarias.

La anatomía desmembrada del paisaje tras el mecánico encuadre de la mirada. Es el sonido del corazón sobre los pulsos de mis palabras.

Camino siempre camino, refugio de lágrimas desgastadas.

(Dedicado a mis amigos Felipe García y Carlos Pizarro. Por otro viaje sin retorno)

22 sept. 2010

Agua, sal y óxido

Sabes que existe un desconocido trazo imperfecto. Un ataque de tinta y color a un tiempo en blanco soberbio.
Te has convertido en esa improvisación descarriada, en esa idea coherente que nunca existió y que se hizo ángulo metálico entre tus dedos.
Ahora eres la antorcha encolerizada de un verso de color oxidado, el recuerdo maldito grabado en la pupila sostenida por un ritmo impar, por un impar suspiro azul y gris de mundo imaginado.
Soñaste con la naturaleza que un día murió para dejarte existir, con la forma impropia del humo opaco. Soñaste con rozar la realidad, soñaste con la luz, luz infinita hasta en tus propios sueños.
Lograste alcanzar la medida del espacio de la imaginación. Condensaste millones de gotas de luz gaseosa en una composición sin tiempo.
Dejaste de ser para volver a ser todo lo que yo no puedo; ley sobre el vacío y sobre el silencio, temor hasta del propio miedo. Pintor. Eterno en el tiempo. Futuro inacabado, pasado de recuerdos.

(A Román García Mora, por su particular imperfección a la hora de ser perfecto) 12/09/10

Ambición desmesurada

No eres el el aire de un viento quemado,
no eres el agua de un río olvidado,
no eres luz, ni frío. No eres eco,
no eres llanto.

Eres el sueño de mi tiempo acurrucado,
tiempo de mi retraso adelantado.
Eres calma y agitación,
eres puta y asfixia en mis labios.

No escapas de mi mente,
no sé si quiero quererte.
Eres un rostro pálido y desconocido.
Sabes cuándo detenerte,
pero no sabes que no sé quererte.

No eres la historia por reescribir,
ese verso temido y rezagado.
No eres mis ganas de vivir,
no eres la pupila detrás de mis fallos.

Eres el grito callado,
eres mil vidas y una muerte.
Eres la misma soledad de siempre,
el mismo beso que siempre queda pendiente.
Donde acaban tus besos, empieza el miedo.
Donde se abren tus ojos, te quiero.

(22-09-06)

21 sept. 2010

Cadena de montaje

No sé de guerras, pero los cuentos que escribo son una masacre de convicción y ritmo muerto. No sé de besos y los besos que no doy son todos los besos que te debo. Ebrios, secos por la plata de la luna se caen por las aceras cubiertas de deseos.

No sé de tiempo y cada uno de mis dedos son las raíces enterradas en una adicción improvisada sobre un lienzo frío. No conozco el dolor, sólo el viento caliente que pudre cada día, haciéndome cada día más lento.

No sé de versos, no conozco la historia que debe morir para dejar paso a un talento nuevo. No sé vivir y me hundo, cada vez más rápido, cada vez con más miedo. No sé de perdón, no caí en la rabia de tus ojos hasta que no quise verlos.

No sé de verdades, mentir es sobrevivir en esta superficie cruel y olvidadiza. Mentir es sobrevivir. Vivir vale tanto como morir, romper a correr y estrellarse contra el invierno. No sé luchar, si para luchar hay que seguir corriendo.

9 ago. 2010

El verano ya no se muere de calor

Mírame, ni siquiera sé quién eres todavía, pero mírame.

Clava tu mirada en mis pupilas eléctricas y te prometo que yo no parpadearé. Aguantaré con mis ojos abiertos mientras el calor hierve la sal de mis lágrimas, no me importa, aguantaré.

Espera, resiste, aún no te marches. Espera, por favor, espera y sostén este segundo como si pudieras hacerlo eterno. Sostenlo porque es el último que tenemos antes de dejar de ser extraños, porque es el tiempo que nos queda antes de la verdad.

Ahora olvida todo esto que nos rodea, olvida qué es lo que te trajo hasta este momento, quién eres y por qué estás aquí. Grita y despréndete del asfalto de la calle, grita y funde los perjuicios de las miradas, destruye el calor de los andenes, los trenes, las tardes de verano, rompe los cristales y el silencio de tu habitación.

Quema cada recuerdo cobijado entre las paredes, quema el humo de los cigarros, las copas, las fotos, los versos y las noches. Quémalo todo, hasta la letra de tu canción.

Haz que lo físico se vuelva invisible, hazlo desaparecer en una implosión de luz húmeda y gris. Destruye los efectos personales, los daños colaterales, destruye hasta tu propia imaginación.

Entonces...entonces deja que ese segundo se escape y ponga de nuevo en movimiento el mundo en esta estación. Será entonces cuando tus ojos miren a mis ojos y descubras que no hay asfalto ni otras miradas a tu alrededor. Que nunca estuviste en este andén, que los trenes se pararon y que el verano ya no se muere de calor.

Entonces te darás cuenta que sólo entre tus labios y los míos existe el tiempo y el espacio, que tú y yo somos perfecto equilibrio y violento amor. Desnudos y humillados, mientras el humo, las noches, las copas, los versos y todos, todos y cada uno de los reproches se inmolan en un papel en blanco.

Desnudos, nos miraremos desnudos sobre esta montaña de escombros que antes nos convirtió en anónimos encontrados. Desnudos, con tu mirada clavada sobre mis pupilas eléctricas. Desnudos, mientras te ríes y silbas tu canción.

27 jul. 2010

Vacaciones de verano

Puede que me quede atrás, puede que cierre los ojos y deje que el sol pudra mis recuerdos. Puede que me detenga sin más, mientras el polvo se pega en las paredes de mi garganta. Puede que me olvidé de tus labios anónimos y verdaderos, puede que incluso renuncie a soñar esta noche contigo...

Y puede que el viento atraviese mi piel y llegué hasta mis venas desconsoladas. Entonces, sólo entonces, puede que el susurro de tu voz aparezca incluso cuando abro los ojos y que tus manos sean tan reales como mis manos. Entonces puede que la vida vuelva a coger ritmo. Entonces puede que la tinta de mis versos vuelva a hacerse húmeda y cubra mis pupilas de nuevo. Puede que tu voz caliente mis pulmones e incluso puede que con un beso los trenes lleguen otra vez a tiempo.

Y tu cuerpo me recuerda lo imperfectos que son mis sueños. Rápidos como los castillos de arena, tan rápidos como la rabia en cada lágrima. Y tu cuerpo vuelve a despertarme y me empuja fuera del calor de este papel pintado. Y otra vez tu cuerpo me recuerda que puede llegar el día en que nos miremos y no nos descubramos.

Camina, sigue caminando. Cuando vuelvas te buscaré. Y si no te encuentro te seguiré buscando.

25 jul. 2010

En cada espejo

No soy capaz de entender lo que escribo cuando escribo sobre ti. Ni siquiera acierto a averiguar donde acaban estas palabras, se esfuman. Se esfuman como la lógica en una metáfora, se pierden como la rima desacertada y siempre apareces al final de cada oración intacto.

Apareces mirándome a la cara y me recuerdas los recuerdos olvidados. No te importa y me escupes a los ojos ese beso de verano, el deseo inmaculado, el primer verso y el último pecado. No temes la resaca de mis pupilas cada vez que apareces en mis sueños en forma de Buenos Aires nublado, en días de calor eterno, en ese primer rostro que detuvo el mundo y en mi deseo por volver a pararlo.

Porque tú eres la persecución infinita, la perfección malograda de un sueño inacabado. Tú eres la primera cita y el primer café, la conversación de madrugada, las ganas de crecer, eres la lógica destartalada, eres el sabor del placer. Porque eres roma en cada espejo, una historia de vagón de tren. Un nuevo giro en la mirada, un corazón que explota al correr.

Cada foto escondida en el fondo de un libro, cada carta sin leer, eres el fracaso sin motivo, el motivo para volver a creer. Cada segundo frente a su cuerpo, cada segundo de después, eres el tiempo sin pasar lento, eres dolor casi sin doler.

Y frente al blanco de tus ojos, me inmolo contra este papel. No temo tus caprichos, no tengo miedo a perder. Y frente a tu reflejo de humo me río y no paro de leer, "que si te quedas me quedo, que si te marchas, seguro..., seguro que vas a volver".

En blanco

En un sonido vibrante apareces como un reflejo azul. En un sonido vibrante apareces y el aire que me sostiene se vuelve nervio y temblor.

Contar hasta tres y bucear bajo los rayos de luz de esta mañana infantil, dejarse llevar y escribir hasta la frontera de tus labios. Dejarse llevar y vivir.

Vivir cada frágil fragmento del pasado, cada gota de aceite sobre un charco de vapor y olores coloreados. Sentir tu pulso, notar cada golpe de sangre y oxígeno excavando bajo mi piel. Respirar y ser uno, ser uno hasta el final.

En un sonido vibrante apareces como un reflejo azul. En un sonido vibrante me ciegas y el tacto de tu aliento despista mis pasos. Perdido, olvidado, corrompido, y entonces llegó un verso triste, y la que se durmió con la pena fuiste tú.

20 jul. 2010

ANTE MERÍDIEM

A la una de la mañana pasa la bruja del miedo por la ventana.
A la una de la mañana mi poesía se ahoga entre las sábanas y se escapa.
A la una de la mañana mis sueños y los tuyos.
A la una de la mañana pasó la una de la mañana.
Mis dedos y los tuyos, a la una de la mañana.

A la una de la mañana la oscuridad se enfría en el fuego.
A la una de la mañana un espasmo.
A la una de la mañana tú cuerpo se deshace.
A la una de la mañana no hay más tiempo.
Y el tiempo no pasa, nunca pasa el tiempo a la una de la mañana.

16 jul. 2010

El límite y el mercurio

Cada gota de silencio flota en el espacio acuoso de dos parejas de pupilas que se consumen con impaciencia. Se murió el tiempo, se paralizaron los sentidos, los momentos se convirtieron el bloques sólidos que se quiebran al golpear contra el suelo. No existe nada, y sólo existe la nada en las palabras huecas de la prisa del mes de noviembre.

Cada movimiento se convirtió en el mercurio líquido que refleja la agonía de los recuerdos, cada movimiento se hizo humo y el humo se inmoló contra un paladar de palabras consumidas. Los dedos fueron la frontera de mi piel contra la tuya, el punto de máximo deseo olvidado. Y tus labios eclipsaron los reproches de la tinta en el papel, los versos se volaron, volaron los besos y la vida quedó reducida a dos cuerpos empapados de miedo.

Fue entonces cuando cada latido hizo daño, fue entonces cuando la sangre se evaporó y la lágrimas quedaron atrapadas en un desierto de piel y fuego. Entonces la noche fue larga y pesada, y los sueños fueron sueños olvidados. Entonces mi alma se estrangulaba con cada palabra, fue entonces cuando mi vida no era tu vida.

15 jul. 2010

Neón verde

Rompe con la noche plagada de flashes de colores, rompe con los cristales vidriosos de tus miradas inocentes, rompe, rompe con los miedos y vuela sólo como tú puedes ser capaz de volar.

Estrella una carcajada contra la preocupación mientras la vida entra por tu venas como un caballo desbocado lleno de oxígeno azul y violeta. Consume cada segundo con tanta fuerza que los objetos que te rodean empiecen a vibrar mientras tu cuerpo explota en un universo diluido de colores encolerizados. Tiñe tu tiempo de verde neón y consume las ganas de lo nuevo, bebe de la experiencia remota, del grito desvergonzado de la osadía, aspira el humo de la ilusión porque esta es tu oportunidad.

Dispara la bala de la madrugada contra el sol insolente, contra la redención macabra de las nubes líquidas y salta tan alto como te permitan tus pies, salta hasta que no haya regreso a la normalidad.

Porque tú eres la bandera de la valentía, la cara del amor. Irene de ojos brillantes lo tienes todo y no lo olvidas, eres fortuna y esfuerzo, tienes el ritmo de mi canción.


(Dedicado a mi amiga Irene Vega, América se le queda pequeña)

14 jul. 2010

Perfectos impares

Me absorbe el calor entre los trenes y el tiempo asfixiado en los carteles metálicos de esta estación. Sigo sin pestañear mientras los colores empiezan a oxidarse y todo se vuelve sepia y triste canción en silencio.

Me quema tu mirada desde el vapor dorado de mis entrañas, me quedo inmóvil en este abdomen de hierro y colillas mientras sigues bailando y te alejas. El sopor se posa en mi piel y no siento la ropa, me fundo con el espacio caliente de la ciudad.

Espero...espero otro tren implosivo de segundo repetidos, de cartuchos de pólvora seca e historias que se derraman sobre las vías. Espero y tú acompañas mi tiempo lento, el ritmo cansado de mi respiración que no se aleja de mi boca. Tú y tu recuerdo anónimo, tú y tu historia imaginada entre mis ojos imposibles, tú y tu existencia que no existe salvo en mis dedos.

El aire pesado aplasta los latidos poderosos del hormigón y la grava caliente, somos extraños en el andén, cuerpos ajenos a la vida que nos envuelve e impulsa, tan desconocidos como tú y como yo, tan perfectos impares que nunca nos tocamos. Y con el ruido vibrante y sudoroso del tren te pierdes sin que yo pueda remediarlo.

Y otra vez tu imagen marchita se consume en el calor del andén número dos mientras yo me alejo, y otra vez tu recuerdo tirado igual que se me me muere mi imaginación.

28 jun. 2010

Sábanas de papel

Otra vez. Ya está aquí el constante acorde de mis pensamientos. Otra vez las palabras sordas me empujan contra el suelo cubierto por la humedad y la noche.

Se terminó la rutina que insulta a mi mente y desgasta mi corazón. Hoy acaba la razón ciega que dirige mis pasos a un muro cargado de reproches susurrados y escondidos entre frases cobardes.
Hoy no repito lo que mis ojos se cansaron de ver hace tiempo, hoy termina esta comedia desmentida, esta partida sin piel, este aroma a huida, esta luna sin miel.

Y nunca pasa, y pasa una y otra vez. Otra vez mi voz contra un papel. Otra vez letras escritas para ser borradas con el tiempo, como el tiempo sobre la cama con dos cuerpos otra vez. Extraños, vagabundos que no se entienden ni se ven.

Otra vez tu cuerpo junto al mío, y el silencio entre nosotros, y te alejas, y me alejo. Otra vez.


(Madrid - 09/04/2008)

23 jun. 2010

Con puño sincero y letra clara escribo esto que pienso. Esto que pienso y que no siento, porque el sentir se me olvidó a la vuelta de un invierno rencoroso que no deja de escaparse en las postales.

Va siendo hora de que tu caderas se apiaden de mis ojos insolentes y con un soplete de verdades arrases con toda mi esperanza. Atrás ya hemos dejado más de cien deshielos glaciares debajo del satén de tus braguitas naranjas, y atrás recogimos las mentiras que cultivamos entre verdades engañadas.

Ahora vendrá el tiempo y su puta prisa a azuzarme con abanicos de jazmín, mientras mis dedos bajo tu falda buscan arrancarle una vergüenza desvergonzada a tus labios de piel salada. Vendrán los vendavales grises y llorosos de un Buenos Aires lejano a cortar los ventanales de mi alcoba empapada de recuerdos olvidados.

Entonces el aire se convertirá en humo y los pecados serán descuidos ocasionales. Entonces el sumario judicial dictaminará que tus daños siempre fueron mis daños colaterales. Se encontrará un culpable inocente y el ritmo eléctrico de las noches se cortará las venas con el filo de las copas acabadas. Se romperán las letras, entonces las letras quedarás rotas.

Abrázame Carmela, regálame esta noche exagerada tan sólo un ratito, en lo que se me va muriendo la madrugada.

Consejo

Eres la puta del vicio original, la ambición más perturbadora perdida en el espacio entre líneas en una composición desfogada.

Eres el deber sin obligación que miente a cada regla de precisión en la belleza mortal de todo lo que firmo.

Eres la forma mutante que no deja de esconderse en el tormento de una perfección imaginaria.

Eres la rima y el verso, la palabra oportuna, el estilo vibrante. Eres el consejo adecuado, la pereza constante. Eres el fallo acertado, el acierto distante. El disparo y el sonido, eres la sangre y el contraste.

Eres el fin de las calles, el deseo inquietante, la traición tergiversada, la mirada eterna sin mirarme.

Lo eres todo, vida, pero te vuelves nada si creo tocarte.


(Edimburgo, 17/04/2010)

23 mar. 2010

Vida con canciones

Ojala pudiera darme con un canto en los dientes cada vez que esa canción regresa a mis lágrimas. Aún recuerdo mi futuro repitiendo y repitiendo estrofas y acordes llenos del azul de los recuerdos apagados.

Mi vida entre canciones busca la canción de mi vida. Esa que no viaje en una furgoneta del amor cargada de reproches caraduras. Esa a la que las cenizas en el aire de los acordes de una guitarra primeriza la engañen con una letra embustera llena de malabares.

La mecánica espiral del desencanto vestido de la lluvia gris del asfalto entre Libertador y Callao mojó mis pasos cubiertos de canciones. Empapó de un húmedo desconsuelo a quien vivió creyendo ser un corazón tendido al sol rabioso del mediodía de los veranos.

El tiempo pasó y se enamoró de una luna que siempre me supo a poco. El gato de los tejados dejó de tocar mi canción, los cigarros se apagaron, los versos se borraron y las nubes de tu pelo se enredaron con los rayos de luz de tus falsas esperanzas.

Llegó el día en que todo se apagó para encenderse de nuevo con otro color. El día en que el silencio gobernó los pulsos cardíacos del reloj del desconcierto hasta inmolar los segundos en un estribillo nuevo...Llegó el sonido y se olvidó del silencio. Llegaron las guitarras, los pianos, las baterías, las trompetas, llegaron los aliados del estruendo.

La armonía vistió de notas las paredes blancas de la inocencia y las burbujas del sonido empezaron a llenar cada uno de mis espacios. Llegaron las canciones rebeldes con su rebelde desparpajo eléctrico. Llegaron los solos de guitarra en la parte trasera del coche, las letras empotradas contra el espejo del baño.

Llegaron los estribillos borrachos de tinta y de ron, los himnos de la noche bañados con las copas de los amigos. El silencio murió y llegaron los recuerdos compuestos a la luz de un piano viejo...

El silencio murió liberando el sonido de los versos. El silenció murió y nada quedó en silencio.

6 mar. 2010

Frío

No se me quita el frío calado que calienta mis huesos bajo el paraguas mugriento de las nubes. Hace tanto que no dejo fluir mi sangre que los dedos se me entumecieron en unos versos corroidos por la ternura de una caricia bañada en sal. Ya no me queda más tiempo para perderlo, se me escapó de los bolsillos la noche en que el óxido de los recuerdos rasgó mis pupilas en girones de cobre marchito.
La luna se vuelve pesadilla cuando la miro y el cielo arropa los pecados que el viento no es capaz de purgar con sus susurros de cuchillos afilados. El sol se volvió necio, el arcoiris un mendigo desesperado. El tiempo se hizo viejo, pero el frío, este puto frío gris que no deja de llover....este frío no se marcha, salvo cada vez que me encuentro con tus besos.

1 mar. 2010

Dos pupitres sin orden

Camino este camino que no guarda el silencio de mis pasos. Camino sin mirar atrás, camino con los ojos cerrados. Camino mientras dejo que el viento se envuelva entre mi piel, mientras huelo cada recuerdo, cada suspiro de aire nuevo...camino siempre hacia delante, camino siempre sin miedo.
Y en el camino dejé atrás los cantos rotos de las noches de un verano adolescente, los vasos vacíos de las conversaciones ebrias de razones para seguir brindando por la luna llena. Atrás dejé un cielo de estrellas apunto de explotar cuando apunto estuve de dar el beso que no di por miedo ajeno. Atrás quedaron las primeras líneas, las primeras rimas, los últimos versos.
Caminé y olvidé en el camino el miedo nervioso de otra noche de excesos, olvidé el beso contínuo, los dedos de los acordes que nacen, las cuerdas de los acordes en silencio. Olvidé el cristal de la cerveza llena de carcajadas, el sueño cuando no tenía que tener sueño, olvidé hasta los motivos por los que olvidé todo aquello.
Atrás quedaron las lágrimas de un Buenos Aires lluvioso, las tardes grises de cigarros apagados entre los labios. Se volaron los viajes, se volaron los matices de las verdades perfumadas de engaño. Atrás quedaron mil cicatrices, los perjuicios, la perjuria y los abrazos.
Se perdieron las risas de los amigos inconsolables, las tardes de veintiún años conformados. En el camino se me escaparon las hueyas de los labios naufragados, el rastro del sabor del mar, el tacto de la arcilla húmeda, los tesoros que nunca valieron lo que encontramos.
Se perdió todo lo que pasó a llamarse pasado. Ahora aprieto los ojos, aprieto los ojos y aspiro un viento que nunca me gustó más haber aspirado. Un viento cubierto de pecas con ojos que brillan si los miras de lado. Un viento que suena como siempre había esperado. Aspiro un viento nuevo y las ganas de seguir aspirando me empujan. Voy hacia delante y sigo caminando. Un viento que sabe a sal en las ganas de que vuelva, un viento que se queda posado en mis párpados cada noche. El último suspiro, el primer aliento.
Camino, sigo siendo camino porque en el fondo nunca me he parado. Camino, hoy más que nunca camino, camino si sigo respirando, camino si eres el viento nuevo que no te vas de mi lado.

14 feb. 2010

Y mañana San Fermín...

Rosas rojas y corazones de caramelo para dos enamorados despiadados que no saben cómo romper el hielo. Regalos oportunos, demostraciones sin afecto, palabras sin carisma, besos de catorce de febrero…

Cenas a la luz de las velas avergonzadas ante una escena sin encanto, miradas que no dicen nada, dedos perdidos en el juego de unas manos.

Hoy es catorce, día de los enamorados, saquen a pasear sus corazones, muestren al mundo su felicidad, hoy no es día para rendir culto al llanto. Que los corazones rotos se recompongan, que las flechas de Cupido no dejen de dar en el blanco.

Hoy es catorce de febrero, día de los enamorados, hoy que nos extingan los versos, pero mañana todo habrá terminado.

13 feb. 2010

Incombustibles palabras

Llegó la noche y todo se volvió negro en mis pupilas. Entonces me tumbé sobre la arena húmeda por el aire enamorado de las olas del mar y conté 300 estrellas. No quise contar más, 300, no quise contar menos, tan sólo 300.

Llegó la noche y con ella su oscuro silencio, silencio que no se rompió con las olas, silencio que no se rompió ni con el tiempo, silencio que tan sólo duró lo que 300 estrellas duraban entre mis dedos.

Llegó la noche y no quise más que contar 300 veces el brillo de las bombillas del cielo. Simplemente llegó la noche, simplemente pasó eso, 300 estrellas y todo estaba en silencio.

Aguante 300 estrellas sin hablar, 300, ni una más, ni una menos. Aguante los nervios entre mis labios, aguante las ganas, aguanté hasta el miedo. Fueron 300 estrellas de verano las que conté, 300 estrellas en silencio.

Y después de 300 estrellas me reí, y tu conmigo, y nuestras risas acompañaron al viento. Y nos reímos sin parar hasta que paramos el aire entre nuestros cuerpos. Después de 300 estrellas las palabras se nos iban, y los acordes de las canciones nos iban recordando que nos recordaríamos cada invierno. Después de 300 estrellas todo estalló, después de 300 estrellas en silencio.

Y todo pasó, y todo lo que pasó siguió siendo sueño. Después de que contase 300 estrellas, 300 estrellas en silencio.

3 feb. 2010

Punto y comienzo

Hoy mi letra para las llegadas difíciles, para los difíciles comienzos. Hoy escribo por la soledad rodeada de amigos, por el odio consumado en más odio, por volver cada semana a tu abrigo, por volver, sólo por volver contigo...
Hoy le escupo palabras al recuerdo atolondrado de unos besos mentirosos, a las noches sin hora, a las horas sin noche. Hoy escribo por lo viajes de mis renglones, por las nuevas amistades de siempre, por el final de un principo que se repite, hoy escribo por las canciones, por los juegos, hoy escribo por todo lo que no escribo.

18 ene. 2010

Invoco

Fui el privilegio de un tonto, la tregua sin tregua, el vaso vacío, dos horas de espera. Me inmolé contra un muro de escombros el día en que mis versos se cambiaron de acera. Salí por la puerta grande de atrás, engañé a la mentira a base de verdades que no fueron ciertas, yo planté veintiún inviernos en veintidós primaveras...

Dormí acostado en las ramas de los pinos, soñé que soñaba con sueños mezquinos. Besé sin besar un amor de verano, llené sin llenar mis besos con tus pecados. Me rasgué los labios con el filo de las historias más banales, sangré por amar amores mortales...

Fui ira y temblor, eco y respiración, fui la tierra vomitando y el cielo llorando. Fui abrazo y fui canción, fui la noche y fui pasión. Fui todo y todo fui...fui hasta la muerte de mi existir.

16 ene. 2010

Y en futuro mis recuerdos

Recuerdos. ¿De qué si no se compone nuetra vida? Tan sólo de eso, de recuerdos. Lo queramos o no, estos son necesarios, son una parte de nuestro ser, una parte de nuestro tiempo. Buenos o no tan buenos siguen siendo nuestros, nos pertecen por pasión, por vida y por anhelo. Estamos obligados a ser recuerdo de nuestros propios recuerdos...
...a ser una situación embarazosa, a ser un primer beso, una primera vez, un primer "te quiero". Un nudo en el estómago, un absurdo remiendo, un temor confesable a temer confesar lo que temo, una caricia de sal, a ser un abrazo sin miedo. A ser una foto en la habitación, un acorde entre tus dedos, unos ojos azules vestidos del azul del cielo, a ser una vida perfumada con el perfume de deseo, a ser un adiós escarmentado de un "te llamo y ya nos veremos...", a ser un latido y un rasguño, empapados de recuerdos...
¿Y quién dijo miedo? Quién temió envejecer al abrigo de los recuerdos, mientras maquillamos los años venideros tratando de ser lo que no se fue cuando no se era aun recuerdo. Recuerdos, ¡qué palabra!, que compromiso con el tiempo. Pulso de la rutina contra la fuerza del viento, recordando entre recuerdos los momentos en los que fuimos libres, momentos, las victorias al tiempo ganándole más tiempo...
Y al final, en la metamorfosis de segundos a inviernos, todo se reduce a un futuro de recuerdos. Y al final, recordando me acordé que yo sólo quiero ser un recuerdo entre tus recuerdos...

El parque de los gatos

Es curioso como ante los ojos de la rutina la vida nos muestra espejismos de una realidad anónima que se desliza en nuestro día a día. Ese es el caso de los gatos del parque que tengo que cruzar cuando voy a clase, "son solo gatos", eso pensamos todos, sin embargo, la sencillez no reside en las cosas más banales...
"Son gatos cuyas sombras juegan a calentarse con la luz de las farolas que iluminan el césped madrugador. Gatos engullidos por la niebla que baila con los árboles, gatos señores de los bancos de madera y piedra que solivian su silueta tullida por el frío de los años. Son gatos cansados, viejos, tímidos, gatos fugaces, sucios y siempre marginados. Gatos solitarios en un mundo acelerado, gatos impotentes, rabiosos, marchitos y aquejados. Gatos de la droga, gatos lijeros como el humo de un cigarro. También hay gatos que cargan con el peso de los recuerdos que les recuerdan tiempos pasados en los que no fueron gatos viejos de gesto mudo y ojos arrasados. Hay gatos cubiertos y gatos tapados, gatos viajeros y gatos varados, gatos de vino, gatos de cigarros, gatos de invierno, gatos de verano, gatos todo el año. Gatos ninguno malo y entre ellos ninguno es bueno. Gatos del parque, de la calle, gatos del metro..."
Y camino hacia el colegio con sus miradas sobre mi cuello. Camino despacio, camino en silencio y entre los gatos uno, el más fiero, repite una y otra vez; "aunque me porte bien hoy, los perros me acabarán comiendo".
(26/06/05)

10 ene. 2010

La nieve no es para todos

No bajes la persiana de tu ventana esta noche y dime el nombre de los copos de nieve que ves caer. Sóplale al viento una frase cualquiera que contagie una historia de cien palabras que siempre vuelva a empezar.
No bajes la persiana de tu ventana esta noche y dime si ves a los sueños refugiarse entre cartones, a las esperanzas vender canciones. No bajes la persiana de tu ventana esta noche y dile a la luna que se meta debajo de tus sábanas esta noche.
No bajes la persiana de tu ventana esta noche y fúmate el cigarro que me debes, deja que el frío despierte tus pupilas y que la luz de las farolas abraze tu respiración...
No bajes la persiana de tu ventana esta noche y cuéntame como es la nieve desde allí, puedes mentirme si quieres, pero hoy, no bajes la persiana de tu ventana, sólo por hoy, sólo por esta noche...

9 ene. 2010

MI - DO - RE - DO - MI

Estuviste donde todo empieza...a mil kilómetros de aquí. Cuidaste mi corazón oxidado que dormía abrazado a la tristeza. Nada se ve ni negro ni blanco, nada viene y va esta noche...
Te canto para recordar qué divertido fue tocar mirando al cielo soñando que fuera para toda la vida. Te canto porque hoy podemos volver a tocarlo, volver a empezar la casa por el tejado, volver a recoger los trozos de cristal de esta barra americana que huele a whisky barato y mientras tanto pensar un buen castigo para el soldadito que un día decidió hacerse marinero.
Tarde o temprano me acordé de ti, tarde o temprano la alegría de este perro viejo se perdió cerca de las vías, donde sobra la luz y no paro de pensar que me equivocaría otra vez. Tarde o temprano otra vez no tendré nada que decir... Qué le voy a hacer si siempre estoy soñando...

La epidemia de las cosas feas

Tosió el corazón almidonado de recuerdos mientras el niño tonto se sorbía los mocos con la complacencia palaciega de un rencor oculto tras la mirada.
Entre las nubes de una tormenta infinita, la jaqueca le hizo jaque al mate caliente de tus manos y tus ojos mentirosos sonreían en un color verdiazul a los deseos que nunca compartimos.
Un estornudo de reproches chocó contra la almohada cubierta por las carcajas de la noche y el insomnio de un muro hecho escombros por una perdición egoista.
La epidemia de las cosas feas empieza donde acaban las reglas sobre como hacer trampas al viento caprichoso que hace tiritar mis versos.

5 ene. 2010

Instinto

Gritar...Y así el hombre una vez más defiende su tesoro más preciado; a sí mismo.

(el miedo y la culpa siempre vienen después...)