22 sept. 2010

Agua, sal y óxido

Sabes que existe un desconocido trazo imperfecto. Un ataque de tinta y color a un tiempo en blanco soberbio.
Te has convertido en esa improvisación descarriada, en esa idea coherente que nunca existió y que se hizo ángulo metálico entre tus dedos.
Ahora eres la antorcha encolerizada de un verso de color oxidado, el recuerdo maldito grabado en la pupila sostenida por un ritmo impar, por un impar suspiro azul y gris de mundo imaginado.
Soñaste con la naturaleza que un día murió para dejarte existir, con la forma impropia del humo opaco. Soñaste con rozar la realidad, soñaste con la luz, luz infinita hasta en tus propios sueños.
Lograste alcanzar la medida del espacio de la imaginación. Condensaste millones de gotas de luz gaseosa en una composición sin tiempo.
Dejaste de ser para volver a ser todo lo que yo no puedo; ley sobre el vacío y sobre el silencio, temor hasta del propio miedo. Pintor. Eterno en el tiempo. Futuro inacabado, pasado de recuerdos.

(A Román García Mora, por su particular imperfección a la hora de ser perfecto) 12/09/10

Ambición desmesurada

No eres el el aire de un viento quemado,
no eres el agua de un río olvidado,
no eres luz, ni frío. No eres eco,
no eres llanto.

Eres el sueño de mi tiempo acurrucado,
tiempo de mi retraso adelantado.
Eres calma y agitación,
eres puta y asfixia en mis labios.

No escapas de mi mente,
no sé si quiero quererte.
Eres un rostro pálido y desconocido.
Sabes cuándo detenerte,
pero no sabes que no sé quererte.

No eres la historia por reescribir,
ese verso temido y rezagado.
No eres mis ganas de vivir,
no eres la pupila detrás de mis fallos.

Eres el grito callado,
eres mil vidas y una muerte.
Eres la misma soledad de siempre,
el mismo beso que siempre queda pendiente.
Donde acaban tus besos, empieza el miedo.
Donde se abren tus ojos, te quiero.

(22-09-06)

21 sept. 2010

Cadena de montaje

No sé de guerras, pero los cuentos que escribo son una masacre de convicción y ritmo muerto. No sé de besos y los besos que no doy son todos los besos que te debo. Ebrios, secos por la plata de la luna se caen por las aceras cubiertas de deseos.

No sé de tiempo y cada uno de mis dedos son las raíces enterradas en una adicción improvisada sobre un lienzo frío. No conozco el dolor, sólo el viento caliente que pudre cada día, haciéndome cada día más lento.

No sé de versos, no conozco la historia que debe morir para dejar paso a un talento nuevo. No sé vivir y me hundo, cada vez más rápido, cada vez con más miedo. No sé de perdón, no caí en la rabia de tus ojos hasta que no quise verlos.

No sé de verdades, mentir es sobrevivir en esta superficie cruel y olvidadiza. Mentir es sobrevivir. Vivir vale tanto como morir, romper a correr y estrellarse contra el invierno. No sé luchar, si para luchar hay que seguir corriendo.