12 ene. 2011

El secreto de tus costillas

Si no fuera un secreto te confesaría que me he divertido siguiendo mis besos entre tus costillas, que nadie como yo se ha peleado con el eco de sus propias caricias dibujando cada uno de tus lunares. Si no te rieras cada vez que te susurro, te juraría que mis uñas guardaban el calor de tu espalda, que mis labios conocen los surcos de tus lágrimas y que mis dedos se empaparon del color de tu aliento...

Pero no hay nada que decir, porque los dos somos madera mojada bajo la piel, porque tus ojos sólo saben ver dentro de mis ojos, porque en la oscuridad sólo existe la luz de tus sueños. No hay nada que decir porque respiras cuando yo duermo, porque bien vales siempre otra canción, hoy no hay nada que decir porque todo lo que te digo es entre los dos un secreto.

Y la vida de tu piel y el laberinto de tu pelo, el rincón de tus muñecas, el balcón de tus diez dedos. Todo es nuevo, no hay nada viejo, la verdad de tu mirada, el temblor de tu deseo. Pero no, hoy no hay nada por hacer, hoy decido que me quedo, y te toco otra canción y te cuento otro secreto.

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