31 ene. 2011

Sara

A veces soy cuerda y madera envueltos en la voz ronca que invade el espacio donde nunca estás tú. El acorde, el sonido que se alarga y que te busca. A veces soy la batalla desvergonzada que aplasta mi vergüenza contra el silencio. Porque siempre acabo siendo el silencio repetido de tus ojos al final de cada canción. Incompleto, desafinado y lejos de tu piel, mientras apoyo la vibración de mi aliento sobre tu mirada.

A ratos me convierto en el papel atascado de unos dedos que nunca saben como dibujarte. El intento fallido de que tus labios no adelanten como siempre a mis palabras. A veces soy el calor de un verano atravesado por las aristas de tu recuerdo. A ratos la velocidad descontrolada, el dolor de tripa de esta tinta caducada, los golpes contra el vacío, las ganas de verte incluso cuando sé tú no tienes ganas.

Y siempre me convierto en la imperfecta imperfección que trata de abrazarte...pero tú nunca te acabas. Porque a veces eres canción, porque siempre has sido palabra. A veces soy todo, y a ratos todo significa nada. Porque el calor de esta estación no fue sin ti, porque éstas letras sin tu nombre no recuerdan a nada, porque sin ti no soy poesía, porque sin ti no soy guitarra.

Y es que es por el olor de tu sabor, es por el color de tu mirada, por cada segundo de mi sueño, por la pasión de tus pestañas...Es que siempre es por ti, que a veces soy todo, y a ratos soy nada.

26 ene. 2011

Verbos en tránsito

(Doha [Qatar] - 02:42 AM - 12/11/2010)

Atacado por el tiempo regresivo que se pierde entre aviones y noches anónimas de hoteles con encanto.

Aturdido, alejado de la realidad y privado del descanso digno de los sueños, otra vez me estrello contra mis ojos arrasados por una nueva ciudad.

Y en la noche, una conversación que se convertirá en anécdota con los años. Y en la noche acalorada otra vez el escalofrío de una nueva cama.

Otro país, otro vuelo, otra escala, pero siempre tu sonrisa, siempre tu sonrisa preciosa en la maleta de mis palabras.

Ahora el sonido de tu voz en el fragmento de indecisión de mis pestañas, que se desperezan del silencio del desierto.

En este nuevo lugar, en esta noche sosegada, como siempre acariciándome tu recuerdo, tu precioso recuerdo y esta renacida costumbre de nunca acostumbrarme al tacto de tu mirada.

20 ene. 2011

Mientras se ahoga febrero


No hay mejor sonido que el de un te quiero,
ni mejor tacto que el mis dedos entre tu pelo.
El mejor olor, el latido de la piel sobre tu cuello,
el mejor sabor, tus labios entre mis besos.

(26-02-2006)

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Besos entre dos bocas tímidas de su propia timidez, besos mientras una canción tras otra terminan en besos roncos y acalorados. Besos por besos locos, besos de veneno rojo. Besos abiertos cuando sólo cierras los ojos, besos contra tu piel, besos de amor, besos olvidados entre el polvo de los escombros.

Besos entre tu cuerpo y mis manos, besos que se desean, que piden, claman y al final se abandonan en la frontera de los labios tatuados de besos. Besos que siguen a besos, besos de un lugar, besos de un grito, besos de un invierno. Besos que en silencio se gritan las ganas de destruirse entre más besos. Besos por besar, todos los besos que te debo.

Y al final llegó el final, y yo me quedé con tu latido entre mis dedos. Y al final llegó el final, y los besos siguieron conversando, de mil historias inventadas, de mil besos más entre más besos.

18 ene. 2011

Fronteras

Ahora arriba, donde el aire explota contra el aire, donde siempre se llega tarde y nunca es suficiente. Arriba, arriba donde la presión ataca mis hombros y todo se vuelve rápido y ruidoso. Arriba donde el tiempo se convierte en esfuerzo, donde todo es imperfecto y material. Arriba, es arriba donde mi piel se asfixia en el frío polar, donde cada una de las gotas de agua de clavan y me hunden...

Después abajo, un segundo después y mi latido se hace eterno. Abajo, donde sólo estoy yo y el agua que me suspende en mis pensamientos. Abajo no hay nada, no hay vida, no hay muerte, abajo no llega ni el miedo del silencio. Un segundo más y estoy aún más abajo, donde no necesito mis ojos ni mis lágrimas, donde el agua desgarra mis dedos. Abajo un segundo más y en un segundo ya no seré madera, ni cuerda, un segundo más y sólo vendrá tu respiración a consolarme.

Abajo, y el color se hace denso, brilla un mundo que no me pertenece, sólo estás tú aquí abajo conmigo. Sólo estás tú y los recuerdos de las canciones. Sólo estás tú y tu recuerdo flotando en mi pecho. Abajo donde sólo estás tú, y mi cuerpo fundido en un millón de átomos de agua. Abajo, un segundo más, y la vida se hace lenta, un segundo más sin respirar abajo.

12 ene. 2011

La distancia entre dos besos

Un camino de ida y vuelta hasta la luna,
cada madrugada que te debo,
el olor de tu piel bajo las sábanas
la mejor razón para decirte que me hoy quedo.

Una carcajada detrás de tus pupilas,
la distancia que mide el tiempo, de todo el tiempo que te beso.
Tus labios detrás de cada palabra,
cada palabra escrita sobre tu cuerpo.

Un verano despistado en la estación,
cuatro años sin reparo.
La vida y los sueños, una canción
la mejor sensación, tu respiración entre mis dedos.

Y el mar, y tu voz
y la oscuridad, y el calor
la humedad, tu nuca
besos que crecen entre las ganas de darte más besos.

El secreto de tus costillas

Si no fuera un secreto te confesaría que me he divertido siguiendo mis besos entre tus costillas, que nadie como yo se ha peleado con el eco de sus propias caricias dibujando cada uno de tus lunares. Si no te rieras cada vez que te susurro, te juraría que mis uñas guardaban el calor de tu espalda, que mis labios conocen los surcos de tus lágrimas y que mis dedos se empaparon del color de tu aliento...

Pero no hay nada que decir, porque los dos somos madera mojada bajo la piel, porque tus ojos sólo saben ver dentro de mis ojos, porque en la oscuridad sólo existe la luz de tus sueños. No hay nada que decir porque respiras cuando yo duermo, porque bien vales siempre otra canción, hoy no hay nada que decir porque todo lo que te digo es entre los dos un secreto.

Y la vida de tu piel y el laberinto de tu pelo, el rincón de tus muñecas, el balcón de tus diez dedos. Todo es nuevo, no hay nada viejo, la verdad de tu mirada, el temblor de tu deseo. Pero no, hoy no hay nada por hacer, hoy decido que me quedo, y te toco otra canción y te cuento otro secreto.