2 may. 2011

Condición de aturdido.

Quiero empezar disculpando mi letra...

La que se ha acostado contigo tantas veces. Aquella que conquistó la oscuridad de tu aliento y rodeó la piel de tu cuello en cada escalofrío. Esa que sobrevivió al latido bajo tu ropa, la que se enredó toda una noche sobre tu cuerpo sólo por la extraña sensación, de no saber cómo era no poder estar contigo.

Aquella que te embaucó con frases perfumadas, con las verdades desvergonzadas del desconsuelo. Esa que nunca te dijo lo que sentías bajo tus dedos. La que se olvidó de cómo se escribía la quemazón de no ser nunca más un recuerdo.

La que no se detiene cada vez que te presentas. La que no sabe guardar en silencio la impaciencia de mis pecados. La que se despista cuando llegas, la que no sabe nunca qué decir. Esa que se desmonta al verte detrás de cada fotografía. Esa que no se detiene. Esa que no es más, porque tú no eres más letra.