26 nov. 2009

Viejo Juventino

-Se dice que conocían la luna cuando todavía era tan joven que su luz no se había apagado en un gris ceniciento. De hecho, se cuenta que descubrieron toda la infinitud del universo porque nunca dejaron de viajar por él. Yo sólo los pude ver una vez,fue aquí, en este mismo pasón, de esté mismo callejón, una noche de verano clara como esta. Los ví pasar y su estela se confundió con la de una estrella fugaz, sin embargo, yo sabía que se trataba de algo singular. Volvieron a pasar una y otra vez toda la noche. Al comienzo, estúpido de mi, pensé que me trataban de hacer algún tipo de señal, después me di cuenta que lo querían no era comunicarse sino simplemente observar las ruinas del viejo castillo de la reina. Querían eso, ver como el tiempo desnudaba las construcciones de los hombres incluso en lugares más olvidados. Estoy seguro que esa noche, ni ninguna otra, visitaron cualquier ciudad mayor, sólo nos observaron a nostros, los olvidados de la gloria, pero torturados por el tiempo. Sólo los vi una noche y esa noche fue la más bella noche que disfrute sentado sobre este mismo pasón en este mismo callejón.

(A la una de la madrugada y con el cielo por acompañante tocaba bajar la cuesta del callejón mientras el búho, con vuelo rasante, anunciaba el reinado del silencio. Silencio tras las ventanas, silencio incluso en el tiempo).

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