16 dic. 2009

15 noches por minuto

Escupo contra lo más profundo de mi vientre la respiración nerviosa mientras mis manos se descontrolan buscando la ansiedad entre el aire de mis dedos.

Redacto mi despedida mordiente que no deja de perseguirme entre la cobardía del silencio que atenaza la rabia de mis quejidos, pero las palabras se borran antes de escribirse y sólo los posesivos se adueñan de una narración ingenua.

Ya no juego con fuego porque me cansé de no quemarme. Ya no sueño con callejones en noches de verano, con tu pelo, con los gatos del parque. Ya no temo a la soledad de los pasillos desolados, al azul del terciopelo azulado, ya no quiero discursos de lo que quieres, ya me aburro escribiendo lo acertado, ya me muero en un diciembre sofocado, ya me duermo pensando que has llegado.

Al final del espacio sin aire respiro, respiro y dejo que mi lengua chupe la sal que las lágrimas se dejaron en mis mejillas. Debajo de las sábanas canto canciones prohibidas junto a la luna escondida. Y dejo que el tiempo me torture clavándome alfileres dormidos. Ya se hizo tarde para todo, pronto ya no habrá más suspiros.

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