3 nov. 2009

Gris

Llueve sobre mojado contra los cristales de un Buenos Aires al que la tormenta pilló malhumorado. Llueve sobre mojado mientras tus pies helados juegan a calentarse entre mis deseos. Llueve y el tiempo se cubre con un paraguas ajeno de pereza camuflando las horas en mordiscos bajo las sábanas. Llueve sobre mojado mientras el eco de los truenos juega a rebotar entre la distancia de nuestros labios. Hoy llueve y tus pupilas se esconden bajo mi pecho. Llueve y nos reímos del silencio para no interrumpir el tango perlado del otro lado de la pared. Llueve sobre mojado y la pereza gris de las nubes teje un velo de ansiedad contra los días que se consumen lentamente. Hoy llueve y llueve sobre los escombros de dos cuerpos que flotan en un mar de irresponsabilidad. Hoy llueve y todos nos mojamos…Hoy llueve, llueve sobre mojado.

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