21 oct. 2010

Dirección

Miro hacia atrás y no veo la distancia que separa el invierno acalorado de este frío veraniego. Me revuelvo, me revuelvo hasta perder el control de cada una de mis extremidades y en una metamorfosis entre segundos y recuerdos, mi mente se mezcla en un blanco roto y manchado por la tinta de mis versos.

Y mi cuerpo no es más mi cuerpo, mientras me fundo con el pulso de mi colchón, mientras mis pupilas se pierden en el desierto. Ahogado, sumergido en mi propio aliento. Retorcido en cada canción, indefenso en cada comienzo.

Pero no tengo miedo, porque todo eso ocurre atrás, donde no haz luz ni fuego. Delante estás tú, delante están mis sueños. Como nubes de gas azul, como peldaños hacia un salto sin miedo. Y delante están tus ojos, y delante está tu cuerpo, mientras mis labios buscan mil maneras de decir sin decirte mil veces...te quiero.

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