17 oct. 2010

Desde la ventana

He soñado con el océano azul, tan azul que su frío era tenebroso y encendía el color de la arena húmeda que se posaba al final de su falda. He soñado que volaba sobre sus olas de espuma tranquila, como si no existiera aire entre mi piel y su piel de agua. Volando sobre sobre ese espejo eterno hasta llegar a una carretera de asfalto oscuro donde mi caminar se chocaba con grupos de mujeres calladas que me atravesaban como filos de metal helado y silencioso. Y al final de esa carretera, al final, he soñado con otro camino de polvo seco y quemado que me empujaba terraplén por terraplén hasta el hogar desdibujado, hasta los recuerdos de una infancia canina golpeada por piedras y gatos.

Esta es la prueba de mi sueño, la parcela de mundo donde no quiero dejar de vivir, mi realidad, mi aliento. Una nueva página sobre la que dormir.

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