25 jul. 2010

En blanco

En un sonido vibrante apareces como un reflejo azul. En un sonido vibrante apareces y el aire que me sostiene se vuelve nervio y temblor.

Contar hasta tres y bucear bajo los rayos de luz de esta mañana infantil, dejarse llevar y escribir hasta la frontera de tus labios. Dejarse llevar y vivir.

Vivir cada frágil fragmento del pasado, cada gota de aceite sobre un charco de vapor y olores coloreados. Sentir tu pulso, notar cada golpe de sangre y oxígeno excavando bajo mi piel. Respirar y ser uno, ser uno hasta el final.

En un sonido vibrante apareces como un reflejo azul. En un sonido vibrante me ciegas y el tacto de tu aliento despista mis pasos. Perdido, olvidado, corrompido, y entonces llegó un verso triste, y la que se durmió con la pena fuiste tú.

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