16 ene. 2010

Y en futuro mis recuerdos

Recuerdos. ¿De qué si no se compone nuetra vida? Tan sólo de eso, de recuerdos. Lo queramos o no, estos son necesarios, son una parte de nuestro ser, una parte de nuestro tiempo. Buenos o no tan buenos siguen siendo nuestros, nos pertecen por pasión, por vida y por anhelo. Estamos obligados a ser recuerdo de nuestros propios recuerdos...
...a ser una situación embarazosa, a ser un primer beso, una primera vez, un primer "te quiero". Un nudo en el estómago, un absurdo remiendo, un temor confesable a temer confesar lo que temo, una caricia de sal, a ser un abrazo sin miedo. A ser una foto en la habitación, un acorde entre tus dedos, unos ojos azules vestidos del azul del cielo, a ser una vida perfumada con el perfume de deseo, a ser un adiós escarmentado de un "te llamo y ya nos veremos...", a ser un latido y un rasguño, empapados de recuerdos...
¿Y quién dijo miedo? Quién temió envejecer al abrigo de los recuerdos, mientras maquillamos los años venideros tratando de ser lo que no se fue cuando no se era aun recuerdo. Recuerdos, ¡qué palabra!, que compromiso con el tiempo. Pulso de la rutina contra la fuerza del viento, recordando entre recuerdos los momentos en los que fuimos libres, momentos, las victorias al tiempo ganándole más tiempo...
Y al final, en la metamorfosis de segundos a inviernos, todo se reduce a un futuro de recuerdos. Y al final, recordando me acordé que yo sólo quiero ser un recuerdo entre tus recuerdos...

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