21 sept. 2010

Cadena de montaje

No sé de guerras, pero los cuentos que escribo son una masacre de convicción y ritmo muerto. No sé de besos y los besos que no doy son todos los besos que te debo. Ebrios, secos por la plata de la luna se caen por las aceras cubiertas de deseos.

No sé de tiempo y cada uno de mis dedos son las raíces enterradas en una adicción improvisada sobre un lienzo frío. No conozco el dolor, sólo el viento caliente que pudre cada día, haciéndome cada día más lento.

No sé de versos, no conozco la historia que debe morir para dejar paso a un talento nuevo. No sé vivir y me hundo, cada vez más rápido, cada vez con más miedo. No sé de perdón, no caí en la rabia de tus ojos hasta que no quise verlos.

No sé de verdades, mentir es sobrevivir en esta superficie cruel y olvidadiza. Mentir es sobrevivir. Vivir vale tanto como morir, romper a correr y estrellarse contra el invierno. No sé luchar, si para luchar hay que seguir corriendo.

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