15 mar. 2011

La ola

Es un eco imposible que detiene un muro destruido de partículas de polvo y luz frente a mi cuerpo. Un relámpago suspendido en la tensión del instante que condensa la respiración hasta que todo explota. Después llegará la fuerza desbocada del viento, después la ola arrasadora, el ruido cegador, el temblor...y después del horror sólo vendrá a consolarme el cansancio del mismísimo silencio.

Y el frío condensará los espasmos macabros de la realidad. Los escombros, los escombros vendrán a arroparme en su lecho putrefacto de imperfección cuando todo se haya ido. Entonces me quedaré dormido sobre la destrucción de mi propio mundo, aquella que gime bajo mis pies, mientras dejo que mis entrañas devoren tu recuerdo.

Nada quedó atrás cuando la luz borró el camino de tu voz en mis tímpanos reventados, ningún rincón donde tu olor se volvió a posar agotado, ya no existió el calor que se congela bajo tu ropa, el dolor de cada cigarro apagado. Otra vez la oscuridad ensordecedora, otra vez las horas del morir mientras se muere el tiempo, la eternidad descorazonada, la improvisación suicida...Otra vez la vida lastimosa de los lamentos.

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