15 feb. 2011

Todo lo que no sé que te debo

Qué te parece si vas hablando y dejas que yo recoja las palabras que se te caen de los bolsillos...A ciegas, como cuando las vacaciones de verano abrasaban mis pestañas, mientras las colillas en mis manos corrían más que los gatos de la estación.

Qué te parece si a la madrugada le recortamos las alas y le vendemos suspiros a las telarañas del escalofrío que atrapé una noche cualquiera sobre tu colchón. Qué te parece si hoy te digo lo que nunca te digo, si te ríes de mí cuando estás conmigo cada vez que me olvido la vergüenza en un parque junto a la cabeza de Platón...

Mientras se nos fuga la vida en un desvelo imaginado, huyendo por el camino de huellas sobre el hielo que un día dejaron los dos osos polarizados. Mientras tiñes los días de color con tus ojos, mientras bailas sobre las aceras que nunca se habían mojado.

Y qué te parece si nos quedamos un poco más bajo el abrigo de otro secreto, disfrutando del calor de tus costillas, disfrutando como niños en la hora del recreo. Qué te parece si hoy me paro aquí y no vuelvo a dejar tu piel entre mis asuntos pendientes, mientras tú esperas que adorne tus palabras, mientras yo sueño con la sonrisa de tus dientes.

Y al final, qué te parece si medimos con los besos la distancia universal que nunca debería separar la distancia entre dos besos. Mientras te quedas esta noche, mientras sigues latiendo entre la sangre de mis versos.

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