16 abr. 2011

A ciegas

Noventa y tres, no se detiene, no puede parar. Noventa y tres espera los sofocos del verano, los amores enamorados, las ganas suicidas de un beso en el mar.

Noventa y tres nunca será un paseo bajo la noche, las risas dentro de un coche, el cigarro apagado que nunca se debe fumar.

Noventa y tres son dos vuelta en el cielo, el final mentiroso y sincero, la letra vagabunda de un verso caprichoso que siempre quiere ser impar.

Noventa y tres es otra excusa cualquiera, otra verdad verdadera, el mismo comienzo que no sabe cómo acabar.

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