2 may 2011

Condición de aturdido.

Quiero empezar disculpando mi letra...

La que se ha acostado contigo tantas veces. Aquella que conquistó la oscuridad de tu aliento y rodeó la piel de tu cuello en cada escalofrío. Esa que sobrevivió al latido bajo tu ropa, la que se enredó toda una noche sobre tu cuerpo sólo por la extraña sensación, de no saber cómo era no poder estar contigo.

Aquella que te embaucó con frases perfumadas, con las verdades desvergonzadas del desconsuelo. Esa que nunca te dijo lo que sentías bajo tus dedos. La que se olvidó de cómo se escribía la quemazón de no ser nunca más un recuerdo.

La que no se detiene cada vez que te presentas. La que no sabe guardar en silencio la impaciencia de mis pecados. La que se despista cuando llegas, la que no sabe nunca qué decir. Esa que se desmonta al verte detrás de cada fotografía. Esa que no se detiene. Esa que no es más, porque tú no eres más letra.


28 abr 2011

Lluvia repentina

Nunca he sido bueno en esto de elegir el momento para no dejar de ver el color de tus fotos. El intento de un "no quiero", que siempre se convierte en un "nunca pasará una próxima vez...", me persigue por cada una de las cuatro esquinas de mi cuarto a oscuras.

No, tampoco soy perfecto conquistando el terreno de tus recuerdos, ocupando el oxígeno que respiras, distrayendo tu despistada distracción con los juegos malabares del viento, siendo la lluvia repentina que te hace mirar al cielo y abrir la boca.

Y quizás, es que nada es porque nada ha de ser después de que nada viniera esta noche a vernos. Y puede que tenga razón el silencio de la canción, o incluso el sonido de nuestro propio silencio. Y es que puede ser que no haya luz detrás de estas persianas que condensan el tiempo lento que nunca hubimos de tener. Y quizás es que todo carece de sentido porque sólo una noche tuvo sentido después de aquella sensación de conocernos sin conocernos...

Es cierto, no voy a negarlo, no te digo la verdad cada vez que digo que no te estoy mintiendo. Y como siempre me volveré a perder entre la gente una noche más, y como siempre tu mano no volverá a coger la mía y mis dedos jugarán con aquella amarga sensación de ganarle el pulso a tus dedos.

Y como siempre...nunca volverá a ser ayer. Porque nunca ha sido siempre, porque siempre es siempre nunca...Y yo seguiré sentado al borde del camino viendo pasar mis pasos, esperando el tiempo de los recuerdos, soñando con que se cumpla lo pasado...pero como siempre, nunca ha sido siempre...y tus ojos se fueron, y mis labios se han secado.

16 abr 2011

A ciegas

Noventa y tres, no se detiene, no puede parar. Noventa y tres espera los sofocos del verano, los amores enamorados, las ganas suicidas de un beso en el mar.

Noventa y tres nunca será un paseo bajo la noche, las risas dentro de un coche, el cigarro apagado que nunca se debe fumar.

Noventa y tres son dos vuelta en el cielo, el final mentiroso y sincero, la letra vagabunda de un verso caprichoso que siempre quiere ser impar.

Noventa y tres es otra excusa cualquiera, otra verdad verdadera, el mismo comienzo que no sabe cómo acabar.

Patadas al aire

No escribo aunque quiera, porque quiero, pero no escribo, y aunque quisiera y escribiera, no escribo por más que quiera. Y quiero creer que escribo, aunque escriba lo que no quiera, pero no quiero lo que escribo, porque nunca escribo siempre que quiera...

10 abr 2011

Seiscientoscuatromilochocientos.

Una, dos y tres...abre la puerta e inspira una bocanada de ruido y cristales...cierra los ojos y tropieza con los escombros de la noche temprana...cierra los ojos y el tiempo se le escapa entre los dedos sin poder arañar el escalofrío de las horas en punto...cierra los ojos y todo se detiene...

Una, dos y tres...golpea latidos de tinta contra la carcajada entristecida de sus días...cierra los ojos y escucha la música de una vida ajena...cierra los ojos y se pierde...cierra los ojos y dibuja una sonrisa de papel bajo la luna de humo de la noche en vela...

Una, dos y tres...pierde el recuerdo en un taxi afortunado....cierra los ojos y el calor húmedo de la madrugada golpea contra su sangre...cierra los ojos y se ríe...cierra los ojos y el final no se cansa...

Una, dos y tres...despierta en un sueño que no le permite dormir...cierra los ojos...cierra sus ojos...ahora te ven.

28 mar 2011

Dados

Azar, la estadística de las palabras, el capricho de tus ojos sobre este papel. Por momentos un impulso que late con fuerza, una garra de oxígeno que arranca todo lo que me queda dentro y lo convierte en humo, tinta y verso.

Fortuito, un golpe contra el tablero de tu piel. Un escalofrío arrasado de silencio que nos cubre mientras apuesto todo el calor de nuestros besos a una rima que me traiciona.

A veces genial, nunca perfecto, pero siempre es eterno el intento por comprender la anatomía del deseo que engaña a mis dedos entre tu pelo. A ratos tranquilo, por un instante lento, el sentido de tu voz contra mi respiración asfixiada.

Incoherente, como la verdad de estos miedos tras la maldad de la madrugada.

Casual, como tu tiempo empapado de mi tiempo, como las lágrimas que escondes detrás de tus pestañas. Casual como las nubes de este cielo, como esta ansiedad por no perder la oportunidad de jurarnos, que nunca nos perderemos mientras nos juramos un amor embustero.

17 mar 2011

Piedra, hierro, cristal y agua

Los ojos, la risa, la lluvia, la calle, las luces, los parques, la brisa del mar...la calma, la prisa, las fotos, la vida, la rabia, los charcos, las ganas suicidas de echarse a volar...

Las manos, los pasos, los libros, los ratos, cerrar bien los ojos y mirar hacia atrás...los dedos, los perros, los coches, los puentes, contar hasta diez y volver a empezar...

Recuerdos, recortes, canicas, resortes, colillas, desastres y ganas de hablar. Patadas, bostezos, carreras, excesos, derrapes, descensos, subir escaleras y no respirar...

La torre, los lienzos, el árbol, el viento, el río y el frío, el frío y el río, cruzar otro arco y llorar al cruzar...

Lo gris, lo verde, lo triste, lo bello...guardar en tu mano la eterna ciudad.

15 mar 2011

La ola

Es un eco imposible que detiene un muro destruido de partículas de polvo y luz frente a mi cuerpo. Un relámpago suspendido en la tensión del instante que condensa la respiración hasta que todo explota. Después llegará la fuerza desbocada del viento, después la ola arrasadora, el ruido cegador, el temblor...y después del horror sólo vendrá a consolarme el cansancio del mismísimo silencio.

Y el frío condensará los espasmos macabros de la realidad. Los escombros, los escombros vendrán a arroparme en su lecho putrefacto de imperfección cuando todo se haya ido. Entonces me quedaré dormido sobre la destrucción de mi propio mundo, aquella que gime bajo mis pies, mientras dejo que mis entrañas devoren tu recuerdo.

Nada quedó atrás cuando la luz borró el camino de tu voz en mis tímpanos reventados, ningún rincón donde tu olor se volvió a posar agotado, ya no existió el calor que se congela bajo tu ropa, el dolor de cada cigarro apagado. Otra vez la oscuridad ensordecedora, otra vez las horas del morir mientras se muere el tiempo, la eternidad descorazonada, la improvisación suicida...Otra vez la vida lastimosa de los lamentos.