Rosas rojas y corazones de caramelo para dos enamorados despiadados que no saben cómo romper el hielo. Regalos oportunos, demostraciones sin afecto, palabras sin carisma, besos de catorce de febrero…
Cenas a la luz de las velas avergonzadas ante una escena sin encanto, miradas que no dicen nada, dedos perdidos en el juego de unas manos.
Hoy es catorce, día de los enamorados, saquen a pasear sus corazones, muestren al mundo su felicidad, hoy no es día para rendir culto al llanto. Que los corazones rotos se recompongan, que las flechas de Cupido no dejen de dar en el blanco.
Hoy es catorce de febrero, día de los enamorados, hoy que nos extingan los versos, pero mañana todo habrá terminado.
14 feb 2010
13 feb 2010
Incombustibles palabras
Llegó la noche y todo se volvió negro en mis pupilas. Entonces me tumbé sobre la arena húmeda por el aire enamorado de las olas del mar y conté 300 estrellas. No quise contar más, 300, no quise contar menos, tan sólo 300.
Llegó la noche y con ella su oscuro silencio, silencio que no se rompió con las olas, silencio que no se rompió ni con el tiempo, silencio que tan sólo duró lo que 300 estrellas duraban entre mis dedos.
Llegó la noche y no quise más que contar 300 veces el brillo de las bombillas del cielo. Simplemente llegó la noche, simplemente pasó eso, 300 estrellas y todo estaba en silencio.
Aguante 300 estrellas sin hablar, 300, ni una más, ni una menos. Aguante los nervios entre mis labios, aguante las ganas, aguanté hasta el miedo. Fueron 300 estrellas de verano las que conté, 300 estrellas en silencio.
Y después de 300 estrellas me reí, y tu conmigo, y nuestras risas acompañaron al viento. Y nos reímos sin parar hasta que paramos el aire entre nuestros cuerpos. Después de 300 estrellas las palabras se nos iban, y los acordes de las canciones nos iban recordando que nos recordaríamos cada invierno. Después de 300 estrellas todo estalló, después de 300 estrellas en silencio.
Y todo pasó, y todo lo que pasó siguió siendo sueño. Después de que contase 300 estrellas, 300 estrellas en silencio.
Llegó la noche y con ella su oscuro silencio, silencio que no se rompió con las olas, silencio que no se rompió ni con el tiempo, silencio que tan sólo duró lo que 300 estrellas duraban entre mis dedos.
Llegó la noche y no quise más que contar 300 veces el brillo de las bombillas del cielo. Simplemente llegó la noche, simplemente pasó eso, 300 estrellas y todo estaba en silencio.
Aguante 300 estrellas sin hablar, 300, ni una más, ni una menos. Aguante los nervios entre mis labios, aguante las ganas, aguanté hasta el miedo. Fueron 300 estrellas de verano las que conté, 300 estrellas en silencio.
Y después de 300 estrellas me reí, y tu conmigo, y nuestras risas acompañaron al viento. Y nos reímos sin parar hasta que paramos el aire entre nuestros cuerpos. Después de 300 estrellas las palabras se nos iban, y los acordes de las canciones nos iban recordando que nos recordaríamos cada invierno. Después de 300 estrellas todo estalló, después de 300 estrellas en silencio.
Y todo pasó, y todo lo que pasó siguió siendo sueño. Después de que contase 300 estrellas, 300 estrellas en silencio.
3 feb 2010
Punto y comienzo
Hoy mi letra para las llegadas difíciles, para los difíciles comienzos. Hoy escribo por la soledad rodeada de amigos, por el odio consumado en más odio, por volver cada semana a tu abrigo, por volver, sólo por volver contigo...
Hoy le escupo palabras al recuerdo atolondrado de unos besos mentirosos, a las noches sin hora, a las horas sin noche. Hoy escribo por lo viajes de mis renglones, por las nuevas amistades de siempre, por el final de un principo que se repite, hoy escribo por las canciones, por los juegos, hoy escribo por todo lo que no escribo.
18 ene 2010
Invoco
Fui el privilegio de un tonto, la tregua sin tregua, el vaso vacío, dos horas de espera. Me inmolé contra un muro de escombros el día en que mis versos se cambiaron de acera. Salí por la puerta grande de atrás, engañé a la mentira a base de verdades que no fueron ciertas, yo planté veintiún inviernos en veintidós primaveras...
Dormí acostado en las ramas de los pinos, soñé que soñaba con sueños mezquinos. Besé sin besar un amor de verano, llené sin llenar mis besos con tus pecados. Me rasgué los labios con el filo de las historias más banales, sangré por amar amores mortales...
Fui ira y temblor, eco y respiración, fui la tierra vomitando y el cielo llorando. Fui abrazo y fui canción, fui la noche y fui pasión. Fui todo y todo fui...fui hasta la muerte de mi existir.
Dormí acostado en las ramas de los pinos, soñé que soñaba con sueños mezquinos. Besé sin besar un amor de verano, llené sin llenar mis besos con tus pecados. Me rasgué los labios con el filo de las historias más banales, sangré por amar amores mortales...
Fui ira y temblor, eco y respiración, fui la tierra vomitando y el cielo llorando. Fui abrazo y fui canción, fui la noche y fui pasión. Fui todo y todo fui...fui hasta la muerte de mi existir.
16 ene 2010
Y en futuro mis recuerdos
Recuerdos. ¿De qué si no se compone nuetra vida? Tan sólo de eso, de recuerdos. Lo queramos o no, estos son necesarios, son una parte de nuestro ser, una parte de nuestro tiempo. Buenos o no tan buenos siguen siendo nuestros, nos pertecen por pasión, por vida y por anhelo. Estamos obligados a ser recuerdo de nuestros propios recuerdos...
...a ser una situación embarazosa, a ser un primer beso, una primera vez, un primer "te quiero". Un nudo en el estómago, un absurdo remiendo, un temor confesable a temer confesar lo que temo, una caricia de sal, a ser un abrazo sin miedo. A ser una foto en la habitación, un acorde entre tus dedos, unos ojos azules vestidos del azul del cielo, a ser una vida perfumada con el perfume de deseo, a ser un adiós escarmentado de un "te llamo y ya nos veremos...", a ser un latido y un rasguño, empapados de recuerdos...
¿Y quién dijo miedo? Quién temió envejecer al abrigo de los recuerdos, mientras maquillamos los años venideros tratando de ser lo que no se fue cuando no se era aun recuerdo. Recuerdos, ¡qué palabra!, que compromiso con el tiempo. Pulso de la rutina contra la fuerza del viento, recordando entre recuerdos los momentos en los que fuimos libres, momentos, las victorias al tiempo ganándole más tiempo...
Y al final, en la metamorfosis de segundos a inviernos, todo se reduce a un futuro de recuerdos. Y al final, recordando me acordé que yo sólo quiero ser un recuerdo entre tus recuerdos...
El parque de los gatos
Es curioso como ante los ojos de la rutina la vida nos muestra espejismos de una realidad anónima que se desliza en nuestro día a día. Ese es el caso de los gatos del parque que tengo que cruzar cuando voy a clase, "son solo gatos", eso pensamos todos, sin embargo, la sencillez no reside en las cosas más banales...
"Son gatos cuyas sombras juegan a calentarse con la luz de las farolas que iluminan el césped madrugador. Gatos engullidos por la niebla que baila con los árboles, gatos señores de los bancos de madera y piedra que solivian su silueta tullida por el frío de los años. Son gatos cansados, viejos, tímidos, gatos fugaces, sucios y siempre marginados. Gatos solitarios en un mundo acelerado, gatos impotentes, rabiosos, marchitos y aquejados. Gatos de la droga, gatos lijeros como el humo de un cigarro. También hay gatos que cargan con el peso de los recuerdos que les recuerdan tiempos pasados en los que no fueron gatos viejos de gesto mudo y ojos arrasados. Hay gatos cubiertos y gatos tapados, gatos viajeros y gatos varados, gatos de vino, gatos de cigarros, gatos de invierno, gatos de verano, gatos todo el año. Gatos ninguno malo y entre ellos ninguno es bueno. Gatos del parque, de la calle, gatos del metro..."
Y camino hacia el colegio con sus miradas sobre mi cuello. Camino despacio, camino en silencio y entre los gatos uno, el más fiero, repite una y otra vez; "aunque me porte bien hoy, los perros me acabarán comiendo".
(26/06/05)
10 ene 2010
La nieve no es para todos
No bajes la persiana de tu ventana esta noche y dime el nombre de los copos de nieve que ves caer. Sóplale al viento una frase cualquiera que contagie una historia de cien palabras que siempre vuelva a empezar.
No bajes la persiana de tu ventana esta noche y dime si ves a los sueños refugiarse entre cartones, a las esperanzas vender canciones. No bajes la persiana de tu ventana esta noche y dile a la luna que se meta debajo de tus sábanas esta noche.
No bajes la persiana de tu ventana esta noche y fúmate el cigarro que me debes, deja que el frío despierte tus pupilas y que la luz de las farolas abraze tu respiración...
No bajes la persiana de tu ventana esta noche y cuéntame como es la nieve desde allí, puedes mentirme si quieres, pero hoy, no bajes la persiana de tu ventana, sólo por hoy, sólo por esta noche...
9 ene 2010
MI - DO - RE - DO - MI
Estuviste donde todo empieza...a mil kilómetros de aquí. Cuidaste mi corazón oxidado que dormía abrazado a la tristeza. Nada se ve ni negro ni blanco, nada viene y va esta noche...
Te canto para recordar qué divertido fue tocar mirando al cielo soñando que fuera para toda la vida. Te canto porque hoy podemos volver a tocarlo, volver a empezar la casa por el tejado, volver a recoger los trozos de cristal de esta barra americana que huele a whisky barato y mientras tanto pensar un buen castigo para el soldadito que un día decidió hacerse marinero.
Tarde o temprano me acordé de ti, tarde o temprano la alegría de este perro viejo se perdió cerca de las vías, donde sobra la luz y no paro de pensar que me equivocaría otra vez. Tarde o temprano otra vez no tendré nada que decir... Qué le voy a hacer si siempre estoy soñando...
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