17 oct 2010

Desde la ventana

He soñado con el océano azul, tan azul que su frío era tenebroso y encendía el color de la arena húmeda que se posaba al final de su falda. He soñado que volaba sobre sus olas de espuma tranquila, como si no existiera aire entre mi piel y su piel de agua. Volando sobre sobre ese espejo eterno hasta llegar a una carretera de asfalto oscuro donde mi caminar se chocaba con grupos de mujeres calladas que me atravesaban como filos de metal helado y silencioso. Y al final de esa carretera, al final, he soñado con otro camino de polvo seco y quemado que me empujaba terraplén por terraplén hasta el hogar desdibujado, hasta los recuerdos de una infancia canina golpeada por piedras y gatos.

Esta es la prueba de mi sueño, la parcela de mundo donde no quiero dejar de vivir, mi realidad, mi aliento. Una nueva página sobre la que dormir.

8 oct 2010

Escalofrío

Vibraron, yo las vi. En el aire transparente de la mañana sentí las ondas del viento imperfecto, vibrando sobre tu cuerpo. Tan cerca de tu piel, casi tocando tus labios, pero vibraron constantes sin rozarte. Vibraron al compás de la guitarra, vibraron como puro sentimiento, haciéndote volar, hundiéndote en el azul del cielo.

Y tus ojos. Tus ojos también vieron los acordes brujos y aterciopelados de las canciones que dibujaban tu rostro empapado bajo la lluvia, tu pelo sobre mis párpados, tus dedos entre mis dedos. Sin colores para aliviarnos, juntos en un sueño en blanco y negro que se repite mecánicamente en forma de ondas sobre el invierno.

Vibraron y con ellas vibraron los recuerdos. Como naipes descolgados, como lágrimas sin consuelo vibraron las palabras con amor, los amores en silencio.

Vibraron, yo las vi, vibrando sobre tu cuerpo. Como si no pudieran tocarte, como si no les pesara el tiempo.

6 oct 2010

Platón y el parque de los suspiros

Voy a pensar lo que digo, para decir sin pensar todo lo que pienso, pero que luego nunca te lo digo. Nunca te digo que si hoy fueras tú quien me mirases, mañana sería una promesa para toda la vida. Que si tú me miras vuelo, que si tú me miras tiro todos estos sueños al contenedor más cercano y me quedo con tus manos y tu pelo.

Y por eso voy a pensar lo que haría, para hacer sin pensar todo lo que quiero hacer contigo. Porque si tú me miras me rompo los dientes, me rapo hasta la frente y me entierro dentro de tu ombligo. Porque si tú me miras vendo mis palabras bonitas y las cambio por acordes de canciones que te hagan sonreír. Porque si me miras te compongo una canción, un cuento y hasta un poema bonito, de esos que empiezan con amor y terminan con silbidos.

Por todo y por todo eso, hoy voy a pensar lo que escribo, para decirte que hoy no he pensado en qué decirte si te encontraras un rato conmigo. Porque me has vuelto loco otra vez, porque quiero pasear por el parque contigo, para decirte sin pensar, todo lo que un día pensé y no te dije al oído.

On the road

Son golpes de luz. Uno, dos, tres...uno, dos, tres... Un ritmo eterno y desequilibrado sobre el sonido del espacio.

Son sabores del aire. Siempre juegan a retorcerse en el paladar de las pupilas escondidas tras el cristal de las ventanas.

Una canción. Otra. Una canción y después una carcajada. Es el temblor desgastado de los pensamientos esparcidos sobre la calzada.

Es el camino perdido, la montaña escondida bajo el agua. El frío y el sol perpetuo. Son las nubes solitarias.

La anatomía desmembrada del paisaje tras el mecánico encuadre de la mirada. Es el sonido del corazón sobre los pulsos de mis palabras.

Camino siempre camino, refugio de lágrimas desgastadas.

(Dedicado a mis amigos Felipe García y Carlos Pizarro. Por otro viaje sin retorno)

22 sept 2010

Agua, sal y óxido

Sabes que existe un desconocido trazo imperfecto. Un ataque de tinta y color a un tiempo en blanco soberbio.
Te has convertido en esa improvisación descarriada, en esa idea coherente que nunca existió y que se hizo ángulo metálico entre tus dedos.
Ahora eres la antorcha encolerizada de un verso de color oxidado, el recuerdo maldito grabado en la pupila sostenida por un ritmo impar, por un impar suspiro azul y gris de mundo imaginado.
Soñaste con la naturaleza que un día murió para dejarte existir, con la forma impropia del humo opaco. Soñaste con rozar la realidad, soñaste con la luz, luz infinita hasta en tus propios sueños.
Lograste alcanzar la medida del espacio de la imaginación. Condensaste millones de gotas de luz gaseosa en una composición sin tiempo.
Dejaste de ser para volver a ser todo lo que yo no puedo; ley sobre el vacío y sobre el silencio, temor hasta del propio miedo. Pintor. Eterno en el tiempo. Futuro inacabado, pasado de recuerdos.

(A Román García Mora, por su particular imperfección a la hora de ser perfecto) 12/09/10

Ambición desmesurada

No eres el el aire de un viento quemado,
no eres el agua de un río olvidado,
no eres luz, ni frío. No eres eco,
no eres llanto.

Eres el sueño de mi tiempo acurrucado,
tiempo de mi retraso adelantado.
Eres calma y agitación,
eres puta y asfixia en mis labios.

No escapas de mi mente,
no sé si quiero quererte.
Eres un rostro pálido y desconocido.
Sabes cuándo detenerte,
pero no sabes que no sé quererte.

No eres la historia por reescribir,
ese verso temido y rezagado.
No eres mis ganas de vivir,
no eres la pupila detrás de mis fallos.

Eres el grito callado,
eres mil vidas y una muerte.
Eres la misma soledad de siempre,
el mismo beso que siempre queda pendiente.
Donde acaban tus besos, empieza el miedo.
Donde se abren tus ojos, te quiero.

(22-09-06)

21 sept 2010

Cadena de montaje

No sé de guerras, pero los cuentos que escribo son una masacre de convicción y ritmo muerto. No sé de besos y los besos que no doy son todos los besos que te debo. Ebrios, secos por la plata de la luna se caen por las aceras cubiertas de deseos.

No sé de tiempo y cada uno de mis dedos son las raíces enterradas en una adicción improvisada sobre un lienzo frío. No conozco el dolor, sólo el viento caliente que pudre cada día, haciéndome cada día más lento.

No sé de versos, no conozco la historia que debe morir para dejar paso a un talento nuevo. No sé vivir y me hundo, cada vez más rápido, cada vez con más miedo. No sé de perdón, no caí en la rabia de tus ojos hasta que no quise verlos.

No sé de verdades, mentir es sobrevivir en esta superficie cruel y olvidadiza. Mentir es sobrevivir. Vivir vale tanto como morir, romper a correr y estrellarse contra el invierno. No sé luchar, si para luchar hay que seguir corriendo.