6 oct 2010

On the road

Son golpes de luz. Uno, dos, tres...uno, dos, tres... Un ritmo eterno y desequilibrado sobre el sonido del espacio.

Son sabores del aire. Siempre juegan a retorcerse en el paladar de las pupilas escondidas tras el cristal de las ventanas.

Una canción. Otra. Una canción y después una carcajada. Es el temblor desgastado de los pensamientos esparcidos sobre la calzada.

Es el camino perdido, la montaña escondida bajo el agua. El frío y el sol perpetuo. Son las nubes solitarias.

La anatomía desmembrada del paisaje tras el mecánico encuadre de la mirada. Es el sonido del corazón sobre los pulsos de mis palabras.

Camino siempre camino, refugio de lágrimas desgastadas.

(Dedicado a mis amigos Felipe García y Carlos Pizarro. Por otro viaje sin retorno)

22 sept 2010

Agua, sal y óxido

Sabes que existe un desconocido trazo imperfecto. Un ataque de tinta y color a un tiempo en blanco soberbio.
Te has convertido en esa improvisación descarriada, en esa idea coherente que nunca existió y que se hizo ángulo metálico entre tus dedos.
Ahora eres la antorcha encolerizada de un verso de color oxidado, el recuerdo maldito grabado en la pupila sostenida por un ritmo impar, por un impar suspiro azul y gris de mundo imaginado.
Soñaste con la naturaleza que un día murió para dejarte existir, con la forma impropia del humo opaco. Soñaste con rozar la realidad, soñaste con la luz, luz infinita hasta en tus propios sueños.
Lograste alcanzar la medida del espacio de la imaginación. Condensaste millones de gotas de luz gaseosa en una composición sin tiempo.
Dejaste de ser para volver a ser todo lo que yo no puedo; ley sobre el vacío y sobre el silencio, temor hasta del propio miedo. Pintor. Eterno en el tiempo. Futuro inacabado, pasado de recuerdos.

(A Román García Mora, por su particular imperfección a la hora de ser perfecto) 12/09/10

Ambición desmesurada

No eres el el aire de un viento quemado,
no eres el agua de un río olvidado,
no eres luz, ni frío. No eres eco,
no eres llanto.

Eres el sueño de mi tiempo acurrucado,
tiempo de mi retraso adelantado.
Eres calma y agitación,
eres puta y asfixia en mis labios.

No escapas de mi mente,
no sé si quiero quererte.
Eres un rostro pálido y desconocido.
Sabes cuándo detenerte,
pero no sabes que no sé quererte.

No eres la historia por reescribir,
ese verso temido y rezagado.
No eres mis ganas de vivir,
no eres la pupila detrás de mis fallos.

Eres el grito callado,
eres mil vidas y una muerte.
Eres la misma soledad de siempre,
el mismo beso que siempre queda pendiente.
Donde acaban tus besos, empieza el miedo.
Donde se abren tus ojos, te quiero.

(22-09-06)

21 sept 2010

Cadena de montaje

No sé de guerras, pero los cuentos que escribo son una masacre de convicción y ritmo muerto. No sé de besos y los besos que no doy son todos los besos que te debo. Ebrios, secos por la plata de la luna se caen por las aceras cubiertas de deseos.

No sé de tiempo y cada uno de mis dedos son las raíces enterradas en una adicción improvisada sobre un lienzo frío. No conozco el dolor, sólo el viento caliente que pudre cada día, haciéndome cada día más lento.

No sé de versos, no conozco la historia que debe morir para dejar paso a un talento nuevo. No sé vivir y me hundo, cada vez más rápido, cada vez con más miedo. No sé de perdón, no caí en la rabia de tus ojos hasta que no quise verlos.

No sé de verdades, mentir es sobrevivir en esta superficie cruel y olvidadiza. Mentir es sobrevivir. Vivir vale tanto como morir, romper a correr y estrellarse contra el invierno. No sé luchar, si para luchar hay que seguir corriendo.

9 ago 2010

El verano ya no se muere de calor

Mírame, ni siquiera sé quién eres todavía, pero mírame.

Clava tu mirada en mis pupilas eléctricas y te prometo que yo no parpadearé. Aguantaré con mis ojos abiertos mientras el calor hierve la sal de mis lágrimas, no me importa, aguantaré.

Espera, resiste, aún no te marches. Espera, por favor, espera y sostén este segundo como si pudieras hacerlo eterno. Sostenlo porque es el último que tenemos antes de dejar de ser extraños, porque es el tiempo que nos queda antes de la verdad.

Ahora olvida todo esto que nos rodea, olvida qué es lo que te trajo hasta este momento, quién eres y por qué estás aquí. Grita y despréndete del asfalto de la calle, grita y funde los perjuicios de las miradas, destruye el calor de los andenes, los trenes, las tardes de verano, rompe los cristales y el silencio de tu habitación.

Quema cada recuerdo cobijado entre las paredes, quema el humo de los cigarros, las copas, las fotos, los versos y las noches. Quémalo todo, hasta la letra de tu canción.

Haz que lo físico se vuelva invisible, hazlo desaparecer en una implosión de luz húmeda y gris. Destruye los efectos personales, los daños colaterales, destruye hasta tu propia imaginación.

Entonces...entonces deja que ese segundo se escape y ponga de nuevo en movimiento el mundo en esta estación. Será entonces cuando tus ojos miren a mis ojos y descubras que no hay asfalto ni otras miradas a tu alrededor. Que nunca estuviste en este andén, que los trenes se pararon y que el verano ya no se muere de calor.

Entonces te darás cuenta que sólo entre tus labios y los míos existe el tiempo y el espacio, que tú y yo somos perfecto equilibrio y violento amor. Desnudos y humillados, mientras el humo, las noches, las copas, los versos y todos, todos y cada uno de los reproches se inmolan en un papel en blanco.

Desnudos, nos miraremos desnudos sobre esta montaña de escombros que antes nos convirtió en anónimos encontrados. Desnudos, con tu mirada clavada sobre mis pupilas eléctricas. Desnudos, mientras te ríes y silbas tu canción.

27 jul 2010

Vacaciones de verano

Puede que me quede atrás, puede que cierre los ojos y deje que el sol pudra mis recuerdos. Puede que me detenga sin más, mientras el polvo se pega en las paredes de mi garganta. Puede que me olvidé de tus labios anónimos y verdaderos, puede que incluso renuncie a soñar esta noche contigo...

Y puede que el viento atraviese mi piel y llegué hasta mis venas desconsoladas. Entonces, sólo entonces, puede que el susurro de tu voz aparezca incluso cuando abro los ojos y que tus manos sean tan reales como mis manos. Entonces puede que la vida vuelva a coger ritmo. Entonces puede que la tinta de mis versos vuelva a hacerse húmeda y cubra mis pupilas de nuevo. Puede que tu voz caliente mis pulmones e incluso puede que con un beso los trenes lleguen otra vez a tiempo.

Y tu cuerpo me recuerda lo imperfectos que son mis sueños. Rápidos como los castillos de arena, tan rápidos como la rabia en cada lágrima. Y tu cuerpo vuelve a despertarme y me empuja fuera del calor de este papel pintado. Y otra vez tu cuerpo me recuerda que puede llegar el día en que nos miremos y no nos descubramos.

Camina, sigue caminando. Cuando vuelvas te buscaré. Y si no te encuentro te seguiré buscando.

25 jul 2010

En cada espejo

No soy capaz de entender lo que escribo cuando escribo sobre ti. Ni siquiera acierto a averiguar donde acaban estas palabras, se esfuman. Se esfuman como la lógica en una metáfora, se pierden como la rima desacertada y siempre apareces al final de cada oración intacto.

Apareces mirándome a la cara y me recuerdas los recuerdos olvidados. No te importa y me escupes a los ojos ese beso de verano, el deseo inmaculado, el primer verso y el último pecado. No temes la resaca de mis pupilas cada vez que apareces en mis sueños en forma de Buenos Aires nublado, en días de calor eterno, en ese primer rostro que detuvo el mundo y en mi deseo por volver a pararlo.

Porque tú eres la persecución infinita, la perfección malograda de un sueño inacabado. Tú eres la primera cita y el primer café, la conversación de madrugada, las ganas de crecer, eres la lógica destartalada, eres el sabor del placer. Porque eres roma en cada espejo, una historia de vagón de tren. Un nuevo giro en la mirada, un corazón que explota al correr.

Cada foto escondida en el fondo de un libro, cada carta sin leer, eres el fracaso sin motivo, el motivo para volver a creer. Cada segundo frente a su cuerpo, cada segundo de después, eres el tiempo sin pasar lento, eres dolor casi sin doler.

Y frente al blanco de tus ojos, me inmolo contra este papel. No temo tus caprichos, no tengo miedo a perder. Y frente a tu reflejo de humo me río y no paro de leer, "que si te quedas me quedo, que si te marchas, seguro..., seguro que vas a volver".